Un trámite aburrido

El 1-0 entre Alemania y Estados Unidos fue un partido lento del que no surgieron más emociones que el gol de Müller. Löw y Klinsmann se respetaron bastante y ambos clasificaron a sus selecciones a los octavos de final. Los teutones quedaron primeros.

El alemán Thomas Müller celebra el único gol de partido. En su cuenta personal ya suma cuatro. / EFE

La lluvia y las pocas opciones de gol fueron el ambiente ideal para un partido aburrido entre Alemania y Estados Unidos. Tan solo un gol se vio, a los 55’. El encargado, uno de los goleadores del Mundial con cuatro tantos, Thomas Müller, ese flaco de 1,86 metros que pone a temblar a cualquier defensa. Fue una linda anotación de media distancia. Al borde del área, el delantero alemán cogió un balón que clavó en el palo izquierdo del portero.

En la previa del partido muchas cosas se llegaron a decir: que los europeos y los norteamericanos arreglarían un empate para clasificarse ambos a segunda ronda y que por su vieja amistad, los técnicos Joachim Löw (Alemania) y Jürgen Klinsmann habrían pactado no hacerse daño. Nada de eso era verdad. Lo que sí sucedió fue que los dos alemanes que comandaron a su país natal en la Copa del Mundo 2006 se respetaron demasiado, al punto que poco fútbol se vio en el estadio Arena Pernambuco de Recife.

Las estadísticas son claras: mientras los alemanes remataron en 22 oportunidades (13 de ellas fueron a puerta), los dirigidos por Klinsmann lo hicieron cinco veces, generando tan solo una opción clara de gol. Un férreo bloque defensivo de Estados Unidos impidió que los teutones aprovecharan su velocidad en contragolpes o encontraran espacios para tocar el balón y crear serias oportunidades de gol.

Lo cierto es que, a pesar de la victoria 2-1 de Portugal, Estados Unidos logró quedarse con el segundo cupo del grupo G, detrás de Alemania, por el gol diferencia. La paliza 4-0 que les propinaron en el primer partido a los lusos los dirigidos por Löw, les dio licencia a los norteamericanos para no preocuparse por remontar el marcador. Fue así que el grupo G, que tuvo uno que otro encuentro entretenido, como el empate entre alemanes y ghaneses, se cerró en Recife, en medio de la lluvia, con una humedad del 79% —condiciones poco deseables para jugar al fútbol— y con Estados Unidos como sorpresa, ya que era el equipo que en los papeles se consideraba como el más débil.

Ya será en los octavos la siguiente evaluación para Alemania y Estados Unidos. Los primeros se enfrentarán el 30 de julio con Argelia —otra de las sensaciones de esta Copa Mundo— y los segundos contra Bélgica, el equipo que aún no responde al llamado de ser la selección revelación.