"Un vestuario sano vale más que cien horas de táctica"

El técnico defensor del título mundial le da más importancia al aspecto humano que al deportivo.

Vicente del Bosque ha logrado la armonía en la selección española, amenazada por las diferencias entre Barcelona y Real Madrid. / AFP

Vicente del Bosque, el entrenador de la selección española de fútbol, es un hombre simple, sencillo. Ganó un Mundial y desde el próximo jueves afrontará otro, algo que parece no quitarle el sueño. Tiene claro su método de trabajo y el estilo que ha adquirido su equipo, aunque acepta que la clave está en el vestuario.

¿Cómo se lleva un vestuario de tantos egos?
Son chavales al fin y al cabo, todos de su padre y de su madre. Cuanto mejor se lleven, más éxito. Lo mejor es humanizar el grupo, recordarles que son gente modesta, vienen de ahí.

Pero habrá celos. Sólo pueden jugar 11 y son 23.
Celillos hay, claro. Un vestuario sano es importante. Si les ofreces una estrategia deportiva se fijan un objetivo y se acaban los celos.

¿En su tiempo se peleó con alguien?
Estuve años sin hablarme con Chupete Guerini, un compañero de vestuario. En el campo nos entendíamos, pero no nos hablábamos!

¿Se llevan bien ahora los chicos?
Son gente buena. Ahora bien, los del Barça se sientan juntos a cenar, los del Madrid también se buscan. Eso ya pasaba en mi tiempo. No es síntoma de nada.

Pone y quita. tremendo lío.
No lo expresan. Hay educación y respeto. Subyace el disgusto, se ve en las caras de algunos. Todos son titulares. Imagínate: ¡vienen y no juegan!

¿Usted se cabreó por no jugar en la selección?
1978. Mundial de Argentina. No me puso Kubala, de los hombres más generoso del fútbol. No dije nada. Es un dolor tremendo.

¿No se piden explicaciones?
Ni cuando te ponen ni cuando te quitan. Y se producen situaciones incómodas.

Habla usted de la gente sana del fútbol.
Un vestuario sano vale más que cien horas de táctica. Es bueno en cualquier empresa que el empleado esté contento; en el fútbol, si los muchachos están contentos, ganamos.

¿Le emocionó que, tras el gol de Iniesta en Sudáfrica, los suplentes lo abrazaran?
¡Imagínate! ¡Una final y no habían jugado! Gente sana, gente buena.

Dicen de usted que es tierno, decente… ¡Santo del todo no será!
Nadie en la vida debe ser elogiado por su bondad. Todos somos imperfectos. Naturalmente no voy a hacer todos los días ejercicios para demostrar lo contrario. Pero es mejor que tengan esa opinión, también tenemos nuestra mala leche.

¿Gente sana alrededor?
Los que me rodean, mi familia; por la discapacidad de mi hijo Álvaro conozco mucha gente de ese mundo, y veo muchísimos jóvenes voluntarios que se dedican a ayudar. Dicen que los jóvenes están en retroceso. ¡No se enteran de los sanos que son!

¿Se pone de mal genio?
Como todo el mundo, pero sé que una mirada basta para expresarlo. Una bronca en público es un atraso. Y, además, el liderazgo de una persona disgustada no conduce a nada, no vale para nada. Has de convencer.

¿Con qué se lleva mal?
Con que los futbolistas no sean correctos. El fútbol nos dio una buena posición. Tenemos que ser más cariñosos con el fútbol.

Decía que los futbolistas vienen de origen modesto. ¿Les afecta el dinero?
Yo les digo que no se olviden de sus orígenes. Hay gente con mucha cabeza, que la vida es larga y da muchas vueltas.

¿Qué no se ve de lo que usted siente en el banquillo?
Soy ese. No puedo estar alterado, porque debo tomar decisiones rápidas. Y he de ser moderado en los gestos; en el banquillo y en el campo hay que ser cauto.

¿Nos resuelve la vida que la selección gane?
¡Qué va! A nadie que esté en una situación incómoda le va a solucionar nada un éxito de España. Parece que todo es ganar. Que los chicos se esfuercen es suficiente.

¿Vamos a ganar?
Mi hijo Álvaro dice que sí. Dentro de su inocencia eso es posible.

¿Sentirá miedo?
Responsabilidad. La soberbia nos puede perjudicar. En todo.

¿Es feliz ahora?
Tengo las preocupaciones de la edad. La vida es más corta, el kilómetro final está cerca, no sabemos dónde está. Hay cosas sin sentido en este mundo, ¿Cómo va a ser uno del todo feliz?