Venganza mecánica

Una España desdibujada perdió su primer partido en Brasil 2014. El campeón no pudo repetir la historia de la final de hace cuatro años ante una Holanda renovada, fuerte en defensa y el mediocampo, que terminó vapuleándola 5-1.

Iker Casillas se lamenta de que su error haya permitido el cuarto gol holandés, obra de Van Persie (9). / AFP

El baldado de agua fría se dio a tres minutos de concluir el primer tiempo. Fue en forma de golazo: un pase desde mitad de la cancha, la carrera que sorprendió a los centrales españoles y un cabezazo que congeló a Iker Casillas. Hasta ahí, Robin van Persie había anotado el gol más lindo de Brasil 2014.

Un gol que para los holandeses, y en especial para Louis van Gaal, su entrenador, tuvo el mismo efecto de una cachetada. Hasta entonces, Holanda había jugado un partido somnoliento. Bastaba mirar a Jonathan de Guzman, el jugador llamado a liderar al equipo en la transición de defensa a ataque, para notarlo: su ausencia en los momentos claves le permitió a España lucirse con su tradicional juego de toques cortos y pases al vacío.

Aunque Nigel de Jong, el volante de recuperación, hizo olvidar en ciertos instantes la ausencia de Mark van Bommel, el líder del mediocampo en Sudáfrica 2010, la ausencia de su compañero de área lo hizo ir hasta el límite del reglamento con faltas temerarias.

Esa condición permitió que España brillara en los primeros 20 minutos del partido, con un David Silva inspirado, asociándose con Xavi y con Andrés Iniesta para explotar los vacíos que dejaba la inexperta línea defensiva holandesa. En el frente, la figura en pleno de Diego Costa, el hombre que en Brasil enterró el sistema del “falso nueve” con el que la selección ibérica ganó la última Eurocopa. Un Costa que también es maestro en artes teatrales y fabricó el penalti con el que su equipo se puso por delante en el mercador en el minuto 26, gracias a Xabi Alonso.

En el segundo tiempo, ese baldado de agua se convirtió en marea. Van Gaal fortaleció el mediocampo al subir a Martins Indi, uno de sus tres centrales iniciales, situar a De Guzman como creativo y enviar a Van Persie al extremo derecho. Esa fórmula le permitió anotar cuatro goles inolvidables para quienes apostaban a ojo cerrado por un bicampeonato tranquilo.

Dos goles de un Arjen Robben siempre ágil y punzante, otro de Van Persie (aprovechó un increíble error de Casillas) y un dudoso tanto de De Vrij por supuesta falta ante el arquero contrario, completaron la faena. La víctima, una defensa española que se entregó ante la revancha que Holanda venía preparando por cuatro años.

Pero los españoles no se rendirán tan fácilmente: en Sudáfrica también perdieron el primer partido.