Yerry Mina llegó para quedarse

El defensa caucano, de 22 años, confirmó con el equipo nacional el buen momento que pasa con el Palmeiras, líder del Torneo Brasileirao.

 Yerry Mina estuvo impasable en el duelo del jueves ante Paraguay, en Asunción.  / AFP
Yerry Mina estuvo impasable en el duelo del jueves ante Paraguay, en Asunción. / AFP

Desde que comenzó a jugar al fútbol, en las calles de Guachené, Cauca, Yerry Mina soñaba con vestir la camiseta de la selección de Colombia, salir como figura en un partido y jugar un Mundial.

Sus dos primeros deseos ya se cumplieron y el tercero seguramente se le hará realidad si mantiene el nivel de juego que mostró en el triunfo tricolor ante Paraguay, el jueves en Asunción.

El central del Palmeiras de Brasil fue, al lado de Óscar Murillo y Carlos Sánchez, uno de los artífices de la magnifica actuación en defensa del equipo de José Pékerman. A su acostumbrada solidez en el juego aéreo le agregó precisión en los cierres e incluso liderazgo, pues se dio el lujo de ordenar a sus compañeros, así fuera su primer partido en una Eliminatoria y el segundo con la selección.

“Estoy muy contento con mi rendimiento, con el de todo el grupo. Sobre todo con el resultado. Siempre sentimos que tuvimos el control del juego, más allá de las arremetidas del rival. Sabíamos que iba a ser complicado, pero la unión y la colaboración de todos lo hicieron un poco más sencillo”, aseguró el zaguero, nacido el 23 de septiembre de 1994.

En la zona mixta del estadio Defensores del Chaco, antes de viajar en un vuelo charter a Colombia con toda la delegación nacional, el exjugador de Deportivo Pasto y Santa Fe admitió que “estos tres puntos nos mantienen cerca de los primeros lugares, pero sabemos que todavía falta mucho camino por recorrer, tenemos los pies sobre la tierra y no podemos celebrar antes de tiempo. Ahora nuestro objetivo es hacer respetar nuestra casa y ganarle a Uruguay, para que este triunfo en Asunción tenga valor”.

Sobre su titularidad y la posibilidad de volver a hacer pareja con Óscar Murillo el martes, Mina aseguró: “Ésta es una familia. El que juegue va a tratar siempre de dar lo mejor y los demás lo vamos a apoyar. Aquí está claro que lo importante es el colectivo. Si tengo que jugar y el profe me tiene en cuanta, lo haré con gusto. Si no, estaré en la banca mandando la mejor energía positiva a mis compañeros”.

Uruguay es fuerte en el juego aéreo y seguramente Mina será importante para contrarrestarlo. “Es el líder de la Eliminatoria y viene en un buen momento, pero en Barranquilla no han sido tan fuertes. Nosotros tenemos que hacer que esa tendencia se mantenga”, aseguró el espigado defensor, de 1,95 metros de estatura y 90 kilogramos de peso.

Con respecto a su presente en Palmeiras, con el que ha jugado nueve partidos y ha marcado cuatro goles, Mina explicó: “Vamos líderes del Brasileirao, mi objetivo es salir campeón. Estoy muy contento en el club, me han tratado muy bien y ya me siento uno más en esa familia”.

Yerry se ganó muy rápido el corazón de los seguidores del “verdao” con su calidad, pero sobre todo con sus goles definitivos. Les ha marcado nada menos que a sus más acérrimos rivales, São Paulo, Santos y Corinthians.

Aunque apenas tiene 22 años, Mina ya está en la mira del Barcelona de España, que según el diario catalán Sport, firmó con el Palmeiras una opción preferencial para ficharlo el próximo verano por nueve millones de euros.

“Yo realmente ahora mismo estoy concentrado en la selección, en dar todo de mí acá y ganarme un lugar en el plantel. También en seguir aprendiendo y creciendo, en madurar como persona y jugador. Ya más adelante veremos qué depara el futuro, pero lógicamente el sueño es llegar a Europa y estar en uno de los grandes clubes. estoy haciendo mi camino y espero que me lleve allá”, dijo al respecto el caucano.

Mina estuvo a prueba en Millonarios, pero el club no se animó a contratarlo, así que se fue a Pasto, en donde debutó como profesional en 2013, bajo las órdenes del técnico Flavio Torres.

A mediados de 2014 pasó a Santa Fe y con el equipo cardenal ganó una Liga Águila, una Superliga y la Copa Sudamericana del año pasado, antes de ser transferido por un par de millones de dólares al Palmeiras, con el que firmó un contrato por cinco años.