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Los clásicos le caen bien a Wilson Gutiérrez. El primero lo disputó como jugador, el miércoles 7 de septiembre de 1994, cuando su Santa Fe se impuso 1-0, con gol del paraguayo Adriano Samaniego.
Esa noche, el hoy técnico cardenal actuó como defensa central, aunque cuatro días antes había debutado como profesional en la posición de lateral izquierdo, en la victoria 2-1 contra Nacional en El Campín.
En las cinco temporadas en las que Gutiérrez vistió la camiseta albirroja, con 182 partidos jugados y seis goles como balance, su equipo ganó siete clásicos capitalinos, empató ocho y apenas perdió tres.
Y ahora como técnico también tiene buenas estadísticas contra los embajadores. Se ‘estrenó’ con derrota el 28 de septiembre pasado, aunque los rojos presentaron un equipo alterno dirigido por Víctor Rozo, pues Gutiérrez estaba con la plantilla titular en Brasil, donde jugó por la Copa Sudamericana.
Después ganó 1-0, con anotación del arquero Camilo Vargas, en un partido que metió a los cardenales en las finales de 2011. Hace dos meses empató 1-1 y el sábado logró un 4-3 que lo dejó parcialmente en el grupo de los ocho.
¿Qué balance hace del partido, el resultado y el rendimiento de su equipo?
Resultó como lo esperábamos, con Millonarios con mucha tenencia de la pelota, nosotros bien parados atrás y más prácticos a la hora de atacar. El resultado pudo ser mucho mejor, pues los tuvimos 4-0 y casi anotamos el quinto, pero al final lo importante para nosotros era sumar los tres puntos. El equipo necesitaba la victoria y reencontrarse con el gol, eso fue lo que hicimos.
Casi les empatan.
El triunfo se nos complicó al final, por virtud del rival, que siguió luchando, y porque cometimos errores puntuales de falta de concentración.
La hinchada sufrió hasta el final.
Y nosotros también, pero ganamos. Entonces que disfruten, nada mejor que imponerse en un clásico. Yo estoy contento, satisfecho con la actitud y el rendimiento de los muchachos.
Ante Millonarios terminó con una nómina muy joven.
Sí, sobre todo en la defensa y el medio campo, pero esa no es disculpa, esos errores no los podemos volver a cometer.
¿Siente que supo manejar la ventaja?
Ganamos y el balance de los 90 minutos indica que fuimos más. Teníamos que haber terminado más tranquilos, pero nos complicamos. Hice los cambios con la intención de ordenarnos más, con una doble línea de cuatro, pero no nos funcionaron, por el ímpetu de los muchachos y sus ganas de irse para adelante. De hecho, también pudimos haberles marcado el quinto gol, pues Johnatan Copete les creó muchos problemas a los defensas de Millos.
¿Cómo ve al equipo para lo que resta del torneo?
Muy bien. Atrás hemos sido sólidos en general, aunque Millonarios nos marcó tres goles, pero apenas Tolima nos había hecho dos. Necesitábamos anotar y lo logramos, el equipo va en ascenso e individualmente también estamos mejorando. Esta victoria será muy importante para darnos confianza.
Hace camino al andar
Cuando estaba en las divisiones menores de Santa Fe, Wilson Gutiérrez jugaba como volante de creación. En esa época ya mostraba su inteligencia en la cancha y su capacidad para ver y analizar los partidos. Era un futbolista técnico, serio y de buen manejo de la pelota, quien eventualmente asumía en la cancha las tareas de algún compañero.
Eso, precisamente, fue lo que hizo que Arturo Boyacá le pidiera que actuara en diferentes posiciones cuando lo incluyó en la plantilla profesional, y a mediados del año pasado lo nombrara asistente técnico. Después, Gutiérrez lo reemplazó.
Tiene 40 años de edad y lleva siete meses como entrenador de Santa Fe, ¿cómo se ha sentido?
Muy bien, cómodo y contento en una institución que es mi casa. Asumí el cargo en un momento complicado para el club el año pasado y llegamos a semifinales en el torneo local y a cuartos en la Copa Sudamericana. Ahora tenemos 12 puntos y estamos entre los ocho, que es el primer objetivo. Llevamos siete fechas invictos. Claro, todavía hay muchas cosas por mejorar.
En lo personal, ¿en qué ha cambiado?
Me siento más maduro, más sensato y dispuesto a recibir críticas. Esta experiencia me ha ayudado a crecer mucho profesionalmente y a aprender a manejar la presión que se tiene en un cargo como este. Por fortuna he contado con el respaldo de los jugadores, de la junta directiva y de muy buena parte de la hinchada.
¿Alguien influye en sus decisiones?
Escucho a todo mundo, siempre, pero las decisiones las tomo yo. Así ha sido desde que llegué. Si me va bien o mal, quedo tranquilo porque me la juego con mis ideas, con lo que pienso.
¿En dónde se ve en un par de años?
Cada día trae su afán. Ahora pienso en Santa Fe, en sacar adelante a este grupo de jugadores, que está para grandes cosas.