Brooks Koepka, el mejor golfista del mundo al que le gusta más el béisbol

El estadounidense de 28 años ganó este domingo la CJ Cup que se jugó en Corea del Sur y alcanzó el primer puesto del escalafón mundial, destronando a su compatriota Dustin Johnson.

Brooks Koepka, el golfista número uno del ránquin mundial.AFP

Sus comienzos en el golf ocurrieron por accidente, pues el sueño de Brooks Koepka siempre fue ser jugador de béisbol profesional. Esta pasión la heredó de sus familiares, ya que su tío Dick Groat, ex jugador de los Piratas de Pittsburgh, fue uno de los mejores beisbolistas de la liga profesional estadounidense en los años 60.

Sin embargo, un accidente automovilístico, cuando Koepka tenía 10 años, cambiaría su destino. Una fractura de nariz tras un choque en una intersección de una autopista de Florida hizo que lo incapacitaran durante más de tres meses.    

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Durante ese tiempo Koepka no podía practicar ningún deporte de contacto y su padre Bob comenzó a llevarlo al West Palm Beach´s Okeeheelee golf club. Allí cogió por primera vez un palo de golf y de inmediato mostró una facilidad para golpear la pelota que varios profesores se empezaron a interesar en él.

Su pasión por el béisbol nunca cambió y empezó a mezclar ambos deportes. La diferencia era que en golf ganaba fácilmente y en beisbol era un jugador común y corriente. A los 13 años se coronó campeón de su club e ingresó al equipo de golf de su colegio.

Tiempo después de estudiar en la universidad de Florida State decidió hacerse profesional de golf para llegar al PGA Tour y tomó un camino no tradicional de los golfistas estadounidenses. En vez de buscar su tarjeta a través del Web.com Tour o jugando las clasificaciones de los torneos en su propio país, viajó a Europa para competir en el Challenge European Tour.

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Ver a un estadounidense en el circuito europeo es inusual, pero muchas veces el camino en el golf de Norteamérica es tan difícil que muchas figuras se quedan en el intento y al final dan un paso al costado.

Koepka ganó rápidamente en el Challenge Tour (Segunda división del golf en Europa) y logró ascender a la primera categoría del European Tour. Allí se empezó a destacar por su gran condición física y potencia y ganó el Turkish Airlines.

Ese evento, catalogado como uno de los más importantes del mundo, le dio una posición privilegiada en el ranking mundial que le permitió jugar unos torneos en el PGA Tour.   

Para mantenerse en el golf de su país tenía que aprovechar la oportunidad y en su primer torneo en el 2014 disputado en California terminó en el tercer puesto. Ese resultado le dio un estatus condicional y al final de año obtuvo su tarjeta del PGA Tour.

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En el 2016 ganó en Phoenix, Arizona, su primer torneo en el PGA Tour y después se proclamó campeón del US Open de manera consecutiva y el PGA Championship, dos de los cuatro ‘Majors’ que existen en el golf.

Este domingo ganó en Corea del Sur y amaneció como el mejor golfista del mundo. No obstante, de forma alegre continúa afirmando: “Si pudiera empezar otra vez, sería jugador de Beisbol, no hay duda de eso, me gusta más que el golf”.

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Juan Manuel Morales Calderón / ESPECIAL PARA EL ESPECTADOR

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