"Hay que saber enamorarse del Masters"

José María Olazábal, el último ganador europeo, en 1999, charla sobre el éxito en la Ryder, el regreso de Tiger Woods y el encanto del Masters de Augusta.

José María Olazábal, el último ganador europeo de la chaqueta verde. / AFP
José María Olazábal, el último ganador europeo de la chaqueta verde. / AFP

Hablar de José María Olazábal es hablar del Masters de Augusta. El último ganador europeo de la chaqueta verde, en 1999, encuentra la paz entre las azaleas y los pinos del campo. Todavía late en él la pasión por jugar y la vena competitiva por volver a triunfar. Olazábal se siente jugador por mucho que haya ganado la última Copa Ryder como capitán, una victoria épica por el que no para de recibir felicitaciones y aplausos. Fue una victoria que le llenó, sobre todo, por lo que suponía de homenaje a su amigo Seve. La pulsera de la fundación Ballesteros le acompaña en la muñeca en cada golpe que da en Augusta.


¿Qué siente en el Masters?

Paz. Aquí me siento feliz. De alguna manera me reencuentro conmigo mismo. Siempre tengo grandes recuerdos. Augusta es una parte muy importante de mi vida profesional. Siento la tradición del lugar, los pequeños detalles que hacen único este sitio, la emoción de estar en el vestuario de los ganadores… Este lugar representa para mí momentos entrañables. Recuerdo mi primera chaqueta verde (1994), la sensación de alivio, más que de alegría, por decirme: “Ya has ganado el Masters”. La segunda la disfruté más, no tenía esa presión. Y en esas estamos ahora, a intentar disfrutar.


¿El juego le está acompañando?

Estoy bien de salud pero flojo de juego. Cada vez se me hace más duro este campo, las yardas se notan. Es difícil que deje bolas cerca como antes, aunque aquí el juego corto es importantísimo. No ganas sin patear bien.


Sigue siendo usted último europeo verde…

Creo que es cuestión de tiempo. Va a caer un triunfo europeo. Tenemos grandes jugadores con capacidad para ganar aquí, jóvenes que le pegan fuerte a la bola, que tienen todo el juego completo, todo tipo de golpes. Sergio García, Poulter, Justin Rose, Lee Westwood… Y McIlroy, obviamente. Hay un montón. Todos los que estaban en la Ryder tienen juego suficiente para ganar aquí.


¿Después de la Ryder nota un cariño especial hacia usted?

No sé si más cariño, pero sí que la gente intenta expresarme la alegría que experimentaron cuando se ganó. Mucha gente viene y me dice que les hicimos disfrutar muchísimo (Ben Crenshaw, estadounidense doble ganador del Masters, se acerca y le da un fuerte abrazo).


¿Qué supuso para usted interiormente?

Algo muy especial. Sabía que solo tenía una oportunidad como capitán. Representaba mucho para mí. Se juntó además todo lo que viví con Seve. Su recuerdo me acompañaba todos los días, estaba a mi lado. Fueron un montón de emociones. Hubiera sido para mí un golpe duro no haber ganado la Ryder siendo el capitán. Me hubiera quedado un sabor amargo en el alma.


¿Tiger volvió o no lo hará hasta que gane un grande?

Tiger ya ha vuelto. Ahora es solo una cuestión de tiempo hasta que caiga el siguiente major. Yo no tenía ninguna duda de que Tiger volvería, porque es el jugador más fuerte mentalmente en las últimas décadas, y ahora va a estar arriba mucho tiempo más.


¿Qué le parece que juegue un niño de 14 años, Guan?

Impresionante. Si me lo dicen hace 10 o 15 años habría dicho que no había ninguna posibilidad. Yo a su edad estaba en casa con pantalones cortos, y él va a jugar el Masters.


Durante una ronda de entrenamiento, usted metió cinco putts seguidos de tres metros y ha fallado el sexto por un pelo. Y se enfada. ¿Qué demuestra eso?


Demuestra lo que siento. Tengo 47 años y me gusta el golf como al principio. Estoy aquí porque me sigue apasionando jugar. Quiero competir. No me cuesta ir al campo de prácticas y estar dos horas dando bolas. El golf me satisface, me sigue llenando.

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