El golfista colombiano Juan Sebastián Muñoz, “underdog” por convicción

Al bogotano de 24 años es líder del Greenbrier Classic del PGA Tour, en White Sulphur Springs, West Virginia, Estados Unidos. Ha firmado dos excelentes vueltas: el jueves de nueve bajo par y este viernes de tres, para un total de -12. Este sábado y domingo intentará mantenerse en la punta para lograr así su primer título en el PGA Tour.

Juan Sebastián Muñoz, golfista colombiano. PGA Tour

Juan Sebastián Muñoz comenzó a practicar golf por herencia familiar. Robin, su padre, además de su abuelo paterno y varios tíos, disfrutaban de este deporte, así que él creció viéndolos jugar en el campo del Club Campestre Los Arrayanes, en Bogotá. La primera imagen de Juan Sebastián con un palo de golf en sus manos fue cuando tenía dos años de edad. Apenas se podía sostener de pie y el pañal no lo dejaba estar muy cómodo, pero con un palo hacía swings de práctica y les pegaba a pelotas de plástico. Al verle disposición, sus padres lo apoyaron y lo metieron a clases con el profesor del club, quien se le dedicó. No obstante, durante un año, él hacía eso sólo para complacerlos a ellos, mas no porque realmente le apasionara. Pero todo cambió cuando ganó su primer torneo, en el campo de niños del club.

“Ese día me di cuenta de que a mí lo que realmente me gustaba era ganar y jugando golf lo podría seguir haciendo, así que me enfoqué en este deporte, a pesar de que en el colegio también jugaba fútbol, básquet y voleibol”, recuerda Juan Sebastián, quien conquistó muchos de esos torneos infantiles y eso le dio la posibilidad de comenzar a representar el club en torneos nacionales. El primero que ganó a este nivel fue cuando tenía 9 años. Justamente su carrera como golfista se pudo desarrollar con éxito gracias al apoyo de su colegio, el San Carlos de Bogotá.

El padre Francis Wehri, rector, le daba permiso para ausentarse algunas semanas para participar en torneos nacionales o fuera del país. Cuando estaba en Bogotá, de martes a viernes lo recogían su papá o su mamá en la institución, en el norte de la capital, a las 2:00 p.m., y lo llevaban al club para que practicara por tres horas diarias. “Mi papá y mi mamá sacrificaron mucho de su tiempo para motivarme y estar pendientes de mí. Se preocupaban para que no perdiera el tiempo y me quedara en la casa, sino que lo aprovechara en cosas como el golf. Sin ellos nunca lo hubiera logrado. Me contrataron un profesor, me llevaban a las clases, me recogían en el colegio. Realmente ellos también se sacrificaron y hoy disfrutan de este momento”, dice un emocionado Juan Sebastián.

Claro que de los 12 a los 16 años el golf dejó de ser su prioridad y su pasión. Se cansó de la rutina y comenzó a invertir el tiempo compartiendo con amigos, yendo a fiestas, viajes y planes que durante siete años no había podido gozar. Seguía jugando golf, pero una vez a la semana, de manera recreativa. Lo que lo motivó a seguir fue la victoria en el Abierto de Colombia en 2010. Con 17 años consiguió un título que no esperaban ni él ni ninguno de sus familiares. Luego empató en el primer puesto en un certamen suramericano, así que esas dos buenas presentaciones consecutivas hicieron que se sintiera competitivo nuevamente. Por eso buscó una universidad en Estados Unidos a la que pudiera ir becado gracias al golf.

“En ese momento ya había pasado para estudiar en la Universidad de los Andes, en Bogotá, pero seguía soñando con el golf y por eso busqué la admisión en la Universidad del Norte de Texas. Allí fui aceptado y me gradué de Administración y Emprendimiento”, cuenta Juan. Pero ese no fue un tiempo del todo fácil. Por primera vez vivía solo y le tocaba estar pendiente de sus cosas: hacer mercado, lavar la ropa, la loza, mantener todo ordenado. Su mejor amigo era el mexicano Carlos Ortiz y su entrenador era un gringo muy estricto, quien los hizo sufrir más de la cuenta, tal vez por ser latinos. Incluso, Juan Sebastián llegó a llamar a su papá para decirle que se iba a devolver a Colombia e iba a dejar todo tirado, pues no aguantaba más la situación. Sin embargo, su papá fue contundente: “aguante”, le dijo.

"Underdog" es un término en ingles que se utiliza para describir a las personas que llegan con cero opciones de ganar, a las que no se tiene en cuenta pero terminan sorprendiendo y obteniendo resultados destacados. Esa condición la disfruta Juan Sebastián, le gusta ser de esos por los que no se da un peso pero terminan siendo el centro de atracción. Justamente eso le ocurrió este año, en el que logró asegurar la tarjeta para el PGA Tour, el máximo escalón del golf mundial, al que sólo habían podido llegar dos colombianos en toda la historia: Enrique Herrera y Camilo Villegas. Todo comenzó por unos buenos torneos que tuvo en el Tour Colombiano: ganó dos y eso le abrió las puertas para ir a un evento en Ecuador, en el cual hizo una extraordinaria segunda vuelta de 27 golpes, lo que le sirvió para llamar la atención del mundo del golf y por eso logró que lo invitaran al Colombia Championship.

Había debutado en el Web.com Tour una semana antes, pero no había pasado el corte. Así que para el torneo que se jugó en el Country Club de Bogotá llegó sin esa presión de la primera vez y su objetivo fue simplemente divertirse en el campo. “Cuando me di cuenta iba ganando, tenía que hacer birdie en el 18 y lo logré. Todo fue una locura”, recuerda. Gracias a ese triunfo, prácticamente aseguró el paso al PGA Tour, pero al final de la temporada sufrió porque no tuvo un buen rendimiento y puso en peligro terminar dentro de los 25 primeros del listado de ganancias del Web.com. Pero fue sólo un susto y la temporada la cerró como se ha acostumbrado a hacer en su vida: sorprendiendo. Esa filosofía del "underdog" la aplicará en este 2017 en el máximo escalón del golf.

“Estoy trabajando con un psicólogo que me está ayudando a trabajar la parte mental, para estar tranquilo. Mi sueño es ser de los mejores, ser recordado como el más grande golfista de Colombia. Voy a seguir intentándolo y no me voy a dar por vencido con sólo llegar al PGA Tour, quiero mantenerme y ganar a este nivel”, dice con convicción quien fue elegido por El Espectador en 2016 como el deportista revelación del año 2016.