Tiger Woods, de la gloria al infierno

El otrora mejor golfista del mundo no ha podido superar su adicción al alcohol y la depresión por las constantes lesiones de espalda.

Tiger Woods, el supercampeón del golf que ahora lucha contra el alcoholismo y la depresión.

Eldrick Woods apenas había aprendido a caminar cuando su padre, Earl, oficial del ejército estadounidense, comenzó a enseñarle los secretos del golf. (Lea: "Lo que ocurrió fue una reacción inesperada a mis medicamentos": Tiger Woods)

A los ocho años de edad ganó su primer torneo internacional y con 16, cuando ya era conocido como Tiger, apodo que le puso su papá como homenaje a un compañero suyo en la guerra de Vietnam, se llevó el primer lugar en el Campeonato Nacional de Aficionados.

Durante su etapa en la Universidad de Stanford, entre 1994 y 1996, ganó todos los torneos posibles y participó en el Masters de Augusta, en el Open Británico y en el de Estados Unidos, con buenas actuaciones. Se convirtió en profesional antes de cumplir 20 años.

En 1996, Tiger Woods inició su reinado al llegar al primer lugar del escalafón mundial de golfistas y a partir de ese momento nadie lo pudo parar. Entre 1997 y 2008 conquistó 14 Majors, quedando a tan solo cuatro grandes de Jack Nicklaus. El golfista californiano acumuló 79 títulos en torneos del PGA Tour y registró 185 top 10. En el European Tour, sus números no fueron inferiores y sumó 40 victorias y 90 top 10.

Siempre lideró las listas de ganancias en este deporte, firmó grandes contratos con marcas deportivas como Nike y se convirtió en la imagen oficial del PGA Tour.

Sin embargo, desde 2009 no volvió a ser el mismo. El 27 de noviembre sufrió un accidente automovilístico que le causó lesiones y cortes leves, tras una pelea con su esposa, Elin Nordegren. Después anunció que se retiraba de los campos de golf pues necesitaba tiempo para compartir con su familia, pero meses después, luego de admitir sus constantes infidelidades y su adicción al sexo, se separó de su mujer.

Volvió a jugar, pero no pudo mantener su gran nivel. No ganó ningún Major o torneo de relevancia y poco a poco se fue alejando de los primeros lugares del escalafón.

Desde entonces ha tenido muchos altibajos anímicos y deportivos, agudizados por constantes lesiones en la espalda.

Ayer en la madrugada fue arrestado en una carretera de Florida por conducir en estado de embriaguez, aunque pagó la fianza y horas después fue dejado en libertad.

Del supercampeón idolatrado en medio mundo queda muy poco, aunque su reto ya no es volver a ganar torneos importantes, sino recuperar la tranquilidad y tener una vida normal.