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Alberto Contador se acordará de este día, en el que le asestó un golpe tremendo al hasta entonces líder Joaquim Purito Rodríguez, ganó la decimoséptima etapa y se convirtió en el nuevo líder de la Vuelta a España. En la misma jornada, el colombiano Sergio Luis Henao llegó en el tercer puesto.
Emocionado, con las lágrimas a punto de brotar de los ojos, Contador se situó de inmediato en el podio de sus mejores jornadas en una carrera deportiva que no está escasa de días de gloria, porque contempla las tres grandes Vueltas, entre otras muchas victorias.
Primero se abrazó a su madre; luego, a su hermana, y mientras concedía una entrevista a la televisión apareció Sergio Paulinho, su gregario de lujo, parte sustancial en el hachazo de este miércoles.
Según Contador, el día de ayer quedará “en la memoria de todos. Esto lo va a recordar la gente. Era muy arriesgado atacar desde tan de lejos, pero me la jugué porque en ciclismo el que no arriesga no gana”, comentó después de cruzar la línea de meta. Pese a que la victoria y la ventaja conseguida sobre Purito lo ponen muy de cara la victoria final (2:28), Contador sigue pensando que no está en su mejor momento, así que parece satisfecho por el rendimiento que ha ofrecido. “Muy poca gente apostaba ya por mí, pero esta Vuelta es una gran carrera y hoy (ayer) se ha vuelto a demostrar”. Emocionado, porque ya no se veía ganador y porque ha sufrido alejado de las carreteras tras su sanción por dopaje, Contador dedicó su victoria a toda la gente que lo ha apoyado.
La otra cara de la moneda, Purito, era la imagen de la desolación, triste por haber perdido la Vuelta. Resistente, duro como una roca hasta este miércoles, asumió con deportividad la derrota, pero la calificó como un desastre. “Parece mentira lo que sucedió. He vivido situaciones muy diferentes en 50 kilómetros.
No sabía si jugármela bajando o esperar..., me han venido muchas cosas a la cabeza”, relató el catalán. Aún no se explica la etapa, después de haber aguantado cada ataque de Contador en los puertos más duros de la ronda: “Parece mentira, todo pasó volando. Hoy me costará dormir”.
Contador volvió a lo más alto, y en su gesto y en sus palabras se notaba que el camino de regreso fue muy duro.