Por: Antonio Casale

Gran negocio

Las tribunas se ven vacías en la televisión, han sido pobladas, salvo contadas excepciones, a la mitad de su capacidad. Sin embargo Conmebol ha salido al paso de las críticas anunciando con cifras que hasta el momento han ganado más dinero y ha entrado más gente que a la Copa América de Chile. Total, eso es lo que les importa, ganar mucho billete.

Es verdad. Los estadios acá en Brasil son más grandes y con la cantidad de gente que entró al Morumbí el día que Colombia enfrentó a Catar se hubiera llenado El Campín. En Chile la copa se jugó en estadios más pequeños, salvo el Nacional, en donde jugó La Roja la mayoría de sus compromisos. En consecuencia, es cierto que ha ido más gente a los estadios y han ganado más dinero en esta ocasión.

Pero el ambiente no es de Copa América. Sí, ya lo sabemos, eso a ellos poco les importa. Pero a nosotros los románticos del fútbol nos da algo de tristeza haber sentido el ambiente el día de Colombia con Catar, incluso el día del juego contra Paraguay. Y no es cuestión de Colombia. Al juego entre Chile y Ecuador fueron 12.000 personas a un estadio con capacidad para 50.000, al de Uruguay y Japón fueron 11.000 en un escenario similar. Salvo los partidos de Brasil, la sensación es de un vacío propio de un domingo por la tarde en soledad, bajo las cobijas.

Da pena que tipos de la estirpe de Cavani, Suárez, James, Vidal o Alexis Sánchez tengan que jugar en estadios casi vacíos. Invitaron a Catar y a Japón porque todo lo que no se entiende en el fútbol es negocio y traerlos es buen negocio a corto o mediano plazo. No se da un paso en Conmebol sin pensar en ganar dinero y para hacerlo son extraordinariamente buenos, hay que reconocerlo.

La Conmebol pone en tela de juicio una ley hasta ahora absoluta del mercadeo y es que si el producto no es bueno no hay manera de que se venda. Pero el fútbol no es así. Han ganado mucho dinero a pesar de que el fútbol en general ha estado tan vacío como el ambiente en las tribunas. Salvo Colombia, que ha sido la más consistente, y Chile, Brasil y Uruguay a medias, hay poco para rescatar en una copa que demuestra que la distancia entre Europa y este lado del mundo es cada vez mayor. Por fortuna la gente por acá se conforma con que su selección gane. Mientras eso pase los dirigentes pueden respirar tranquilos. Sus bolsillos estarán llenos por muchos años más.

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2019-06-23T22:00:00-05:00

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