Hace 68 años Barranquilla fue sede de los Juegos Centroamericanos

A propósito de la elección de la capital del Atlántico, por parte de la Odecabe, para organizar la vigésima tercera edición de las justas, recordamos la actuación de los atletas colombianos en 1946, durante la quinta versión de ese certamen deportivo que nació en 1926.

Jorge Nova, uno de los atletas emblemáticos de la época, Participó en los Centroamericanos de 1946. Archivo-El Espectador

Entre el 8 y 28 de diciembre de 1946, Barranquilla fue sede de los V Juegos Centroamericanos y del Caribe. La Puerta de Oro de Colombia, tras la renuncia de Costa Rica a organizar los juegos, albergó a 1.540 deportistas (244 colombianos) de 13 naciones, entre los cuales hicieron su debut República Dominicana, Curazao (Antillas Holandesas) y Trinidad y Tobago. Nuestro país llevó a las pistas 40 atletas (Cecilia Navarrete fue la única mujer en esta disciplina).

Originalmente esta justa estaba programada para diciembre de 1942, pero la conflagración mundial obligó a su aplazamiento. Los juegos le costaron al país 1 millón 300 mil pesos, hasta ese momento la suma más alta invertida por Colombia en toda su historia deportiva. Por concepto de taquillas apenas se recaudaron 180 mil pesos. La preparación de los atletas colombianos se calculó en 670 pesos per cápita, cifra que contrastaba con la inversión de 1.800 pesos para cada uno de los atletas mejicanos y cubanos. Para 2018 se calcula que el país invertirá en infraestructura deportiva US$619 millones.

El bogotano Jorge Nova, con 35 años de edad, fue el atleta más veterano de la delegación colombiana. Al final, se ubicó en el quinto lugar en el medio maratón, mientras en los 10.000 metros planos se encasilló en el séptimo puesto.

De los 40 atletas colombianos sólo seis se destacaron: Yubel Cháves, sexto en 10.000 metros, Saúl Arrechea, sexto (entre 19 competidores) en salto triple, Pionono González, sexto en lanzamiento de martillo, Guillermo Falkonert – el más sobresaliente – cuarto (entre 17 participantes) en lanzamiento de jabalina y Rafael Cotes, quinto en pentatlón (con 3.022 puntos) .

Figuras como Cecilia Navarrete y Campo Elias Gutiérrez no obtuvieron los resultados que de ellos se esperaba. Por ejemplo, Navarrete ocupó el último lugar, entre quince participantes, en lanzamiento de disco. La panameña Judith Caballero, ganadora en esta modalidad, hizo 30.17 metros, mientras la colombiana apenas superó los 20 metros. El caleño Jaime Aparicio, quien hacía su primera presentación internacional, no pasó las rondas eliminatorias en 110 y 400 metros con vallas.

Cuba dominó las pruebas atléticas al obtener 12 medallas: cuatro de oro e igual número de platas y bronces. La actuación colombiana, que ocupó el sexto lugar entre 13 países (con primeros puestos en fútbol, béisbol, golf y natación), fue calificada por la prensa nacional como decepcionante y frustrante.

A lo largo de los juegos el atletismo fue una de las disciplinas más atractivas para los aficionados que gozaron con los logros del cubano Rafael Fortun, campeón de los 100 metros planos, y del jamaicano Arthur Wint (oro en 400 y 800 metros planos), quien integró el relevó 4 x 400 que ganó para Jamaica los campeonatos olímpicos en Londres-48 y Helsinky-52.

En el medallero general los isleños dominaron con 78 preseas (29-26-23), seguidos muy de cerca por los mexicanos (26-22-28). Colombia terminó en la sexta posición (5-8-3).

Al finalizar el evento, George Oganesoff, miembro de las Federación Nacional de Deportes, comentó a los periodistas: “Los resultados registrados en este torneo son consecuencia lógica del abandono en que se encuentra nuestro deporte. En baloncesto y atletismo, por ejemplo, yo juzgo que para tener mayor figuración en futuros eventos internacionales, es necesario contratar entrenadores, tecnificar nuestro deporte que ha sido a través de los últimos años intuitivo; y con este método no puede haber aspiraciones de vencer a elementos técnicamente preparados. En el deporte moderno la técnica domina, el resto llega de último”.

Un análisis publicado por entonces en la revista Semana, resumió así la floja presentación: “La escasa preparación técnica, la poca talla de los colombianos, las deficiencias de nuestro régimen alimenticio, el menguado espíritu atlético, el calor de Barranquilla y la superación de los contendores, fueron los factores que conspiraron contra nuestros atletas. Tan decepcionante ha resultado la actuación del equipo atlético del Colombia, que algunos diarios de la costa se han ocupado editorialmente del asunto, atribuyendo la derrota de nuestros muchachos a la diferencia de ‘presión atmosférica’ entre las ciudades del interior y Barranquilla”.

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