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hace 7 horas

Hamilton Ricard: "El fútbol no es sólo para los de 19"

A sus 37 años, el delantero sigue dando de qué hablar. El sábado anotó los tres tantos de la victoria del Quindío sobre Millonarios.

Su apellido, en realidad, no es Ricard. Es Ricardo: Hamilton Ricardo Cuesta. “Hace mucho tiempo a mi abuelo paterno —que murió hace un año— lo adoptó una familia de rubios, blancos, de ojos azules, nada que ver conmigo. Y el apellido de ellos era Ricardo. Pero mi abuelo quiso ponerle su identidad, su sello, y se registró como Ricard”, dice entre risas el delantero chocoano de 37 años.

Su vida está llena de pequeñas historias que vivió en los clubes en los que militó (13) y en los países que visitó (nueve, entre ellos China, Japón, Bulgaria y Chipre). Lo explica todo a través de anécdotas. Por ejemplo, tuvo que evocar los tripletes que marcó en el fútbol inglés y en el chileno, para explicar lo que sintió el sábado, cuando anotó los tres tantos de la victoria 3-0 del Quindío contra Millos.

Si hubiera estado en la Premier League, se habría llevado el balón…

Ahora también me lo llevé, porque lo pedí. Y además lo hice autografiar por todos los compañeros. Este triunfo fue algo especial, porque hace mucho no ganábamos y lo merecíamos hace rato.

¿Lo va a poner entonces junto a los otros balones que se llevó?

No, si mi hijo, que tiene ocho años, me los dañó. Se puso a jugar con ellos y se perdieron. Pero le dije que este no era para jugar, que me lo dejara quietico.

¿A qué se debe que estén marcando los experimentados? ‘El Tigre’ Castillo anotó también.

Es como cuando uno es médico: el que lleva mucho tiempo sabe cómo hacer todo más fácil. El joven se pone nervioso, se puede equivocar más porque apenas está aprendiendo. Los experimentados lo hacemos más sencillo. Es que el fútbol no es sólo para los de 19, nosotros también corremos y lo podemos hacer mejor.

Y, paradójicamente, está en un equipo muy joven…

Claro, puedo ser el papá de alguno. Pero mi misión es aconsejarlos. Les digo que tienen que aprovechar, porque siendo tan jóvenes ya están en primera. Antes era más complicado. Yo debuté de más edad —en el Cali—. Los mismos compañeros, en su mayoría los viejos, te ponían obstáculos. Ahora es diferente.

¿Qué le han dicho los rivales en las canchas durante este tiempo?

A uno lo respetan. Unos me dicen molestando: ‘Tenés 37 años y estás corriendo mucho, estás entero, parecés un peladito’. Y es cierto. En Chile, un técnico nos decía: ‘Vamos, que la cédula no juega, si no, miren a Hamilton, ese viejito es el que más corre y además hace goles’.

Y además está al lado de un técnico veterano también…

Claro. ‘Pecoso’ fue mi segundo técnico, salí campeón con él en el Cali (96). Él y yo aconsejamos a los pelados.

¿Qué es lo que más les cuenta?

De todo. Por ejemplo, me acuerdo que una vez que estaba en China salimos de un entrenamiento y pasando por los camerinos salieron unas ranas, y unos compañeros latinos las empezaron a patear. Los chinitos se les fueron encima y les decían: ‘la comida no se patea’ (risas). China fue el país más exótico al que fui.

¿Por qué?

Por la cantidad de idiomas. Por la comida, por todos esos animales que le ofrecían como alimento. No fui capaz de comerme algunos. Aunque China tenía mucho de occidental, por ejemplo, a veces iba a bailar a bares de salsa.

¿De qué se arrepiente del fútbol y cuál fue su mayor orgullo?

Haber salido de la Premier. Yo debí quedarme y no haber ido a Bulgaria. Ahí perdí vigencia. Y luego vine a Santa Fe (2002) y fue cuando sucedió lo del accidente (fue condenado a una pena de tres años por la muerte de un hombre en un accidente de tránsito). Y mi orgullo, ser goleador en varios clubes, haber ganado copas, jugar en la selección y haber ido a un Mundial (1998).

Y ahora está en el Quindío. ¿Cómo pinta este semestre?

Muy bien. Este equipo tiene para pelearle a cualquiera y por eso está arriba en la tabla. Es un equipo muy joven pero con muchas ganas, que cree en su técnico. Queremos pelear las finales.