Hijo de Rendón sale crack

La revelación del Pasto en los cuadrangulares tiene sangre de futbolista. Su papá es el goleador histórico del club nariñense.

A Kevin Rendón no le pesa el apellido. Tampoco le molesta que lo comparen con Carlos, su padre, goleador histórico del Deportivo Pasto y exjugador de Millonarios, Quindío, América, Unicosta, Envigado y Fas de El Salvador.

De hecho, el joven volante nariñense, formado en la escuela Los Sanjuaninos, creada por su papá, reconoce: “Todo lo que he hecho en el fútbol se lo debo a él”.

Carlos fue campeón de Colombia en 1988, cuando debutó en el profesionalismo vestido de azul. Después pasó por varios clubes y terminó su carrera en el Pasto, al que ayudó a ascender a la primera división en 1998.

Con los nariñenses anotó 42 goles, cifra que todavía no ha sido superada, pero que su hijo promete alcanzar. “Yo soy mediocampista o lateral, pero tengo las virtudes de llegar a posición de gol. Y poco a poco estoy trabajando en la pegada, en la manera de cobrar los tiros libres. Claro que la posición no es lo importante, yo juego donde me pongan”, afirma. Carlos ha sido uno de los mejores rematadores de media y larga distancia en el país. De hecho, la mayoría de los 141 tantos que hizo, los consiguió desde fuera del área.

Kevin, de 19 años de edad, ya lleva cinco anotaciones, tres en liga y dos en Torneo Postobón. Aunque apenas ahora se está consolidando como titular, pues en 2010 y 2011 jugaba con los juveniles y de vez en cuando se concentraba con los profesionales, ya fue convocado a una selección Sub-20 hace un par de meses.

“Por eso estar en la final, con la posibilidad de pelear el título es un sueño. Pasé momentos difíciles, en los que pensé en no seguir, pero hubo gente que me apoyó y me dio buenos consejos para seguir luchando”, explica el número 7 pastuso, horas antes del primera partido ante Santa Fe, compromiso que le ha llenado de ansiedad y no le ha permitido dormir mucho.

Y eso que su padre siempre le ha dicho que tome todo con calma. Que no se deje deslumbrar por el éxito o por la fama. Que no se deje presionar y que trate de disfrutar el juego.

“Pero en una instancia tan definitiva, con un ambiente tan bonito como el que hay en la ciudad, es imposible relajarse. Ojalá les podamos dar el campeonato a toda esta gente y a mi papá, quien me enseñó a amar a este club y al fútbol”, señala Kevin, quien esta noche espera ver a Carlos en el estadio Libertad y el domingo en El Campín, pues desde hace algún tiempo está radicado en Bogotá.

Sobre su hijo, quien además estudia Administración de Empresas en la Universidad San Martín de Pasto, Carlos comenta que “a pesar de su corta edad, muestra madurez y confianza para jugar fútbol. Tiene personalidad y osadía”.

Con respecto a la final, el Sanjuanino asegura que “será muy pareja, porque son dos equipos equilibrados que juegan más o menos a lo mismo de locales o de visitantes”. Él, por obvias razones, espera que el título se quede en Pasto, pero advierte que habrá que sufrir hasta el último minutos. “La gente tal vez ve a Santa Fe como favorito, pero si de algo estoy seguro es de que el equipo de Flavio Torres tiene con qué dar la pelea”.

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