Ingrit Valencia peleará por el oro: Golpes de gloria

La caucana aseguró medalla olímpica y este jueves luchará por su paso a la gran final en los 51 kilogramos ante la francesa Sarah Ourehmoune.

La colombiana Íngrit Valencia, ayer en el combate en el que venció a la tailandesa Peamwilai Laopeam.  / AFP
La colombiana Íngrit Valencia, ayer en el combate en el que venció a la tailandesa Peamwilai Laopeam. / AFP

Se llama Íngrit Lorena Valencia Victoria y es desde el martes es una nueva medallista olímpica de Colombia. Nacida en Morales, Cauca, la morena de ojos verdes, que mide 1,60 metros de estatura, ganó por unanimidad su combate de cuartos de final de la categoría de 51 kilogramos del boxeo y este jueves, desde las 12:15 p.m., disputará su pasó a la gran final.

Ante cerca de 500 aficionados colombianos, encabezados por su compañero Yuberjén Martínez, Íngrit dio una nueva demostración de clase y derrotó por decisión unánime a la tailandesa Peamwilai Laopeam. Enfrentará ahora a la francesa Sarah Ourehmoune, quien dejó en el camino en la pelea de fondo a la kazaja Zhaina Zhekerbekova.

Con pantaloneta y camiseta azules, medias blancas y botas rojas, la colombiana bailó durante todo el combate y lo manejó a su antojo. Con su brazo derecho mantuvo alejada a su adversaria y con la izquierda la castigó cada vez que quiso. Demostró una técnica depurada, pero también decisión y coraje cuando tuvo que intercambiar golpes.

“Este era mi objetivo, subirme al podio y seguir haciendo historia, no por ser la primera colombiana en participar en el boxeo, sino en ser medallista. Este sueño no termina aquí, voy a seguir luchando para colgarme ese oro”, señaló emocionada ante el masivo respaldo en el Pabellón 6 de Riocentro, que por estos días parece un coliseo en Cartagena, Santa Marta o Barranquilla, gracias a Íngrit y Yuberjén.

“La tailandesa es campeona mundial, ya me había ganado una vez, pero planteé bien mi pelea, seguí el libreto de los profes y creo que gané con claridad”, agregó antes de dedicarle el triunfo a su hijo Johan Steven y abrazarse emotivamente con su entrenador y esposo, Raúl Ortiz.

A Íngrit le gustó la pelea desde que era pequeña. “En el colegio me la pasaba peleando. Les pegaba a los niños que me la querían montar. Sentía esa adrenalina y me ganaba muchos regaños y suspensiones”, asegura con picardía, pero sin pena alguna, al fin y al cabo así fue como forjó su temperamento.

Eran tantas su ganas de pelear, que un día un amigo le propuso que se presentara a la Liga de Boxeo del Valle para tratar de aprovechar el talento que sabía que tenía.

Representó a ese departamento y comenzó a obtener buenos resultados, hasta que debió retirarse temporalmente porque quedó embarazada.

En 2010, Íngrit aceptó una invitación de la Liga de Tolima y se radicó en Ibagué, ciudad que se convirtió en su hogar.

“Hemos trabajado mucho para cumplir un buen papel acá. Nos preparamos a la par con los muchachos del equipo, lo que ha sido una ventaja”, reconoce la caucana, quien en la primera ronda le ganó a la centroafricana Judith Mbougnade.

“Sé que tengo el talento y la capacidad para lograr todas las metas que me proponga. Aspiro a estar arriba en el podio, a darle esa alegría a mi país. Ya a futuro quisiera seguir en el boxeo, aprovechar los años que me quedan en esto, que no son muchos, porque esta es una carrera corta. Por eso quiero estudiar educación física, ser profesional y tener una alternativa de vida. Pienso en que desde ya debo ir asegurando el bienestar de mi hijo”, señala con algo de nostalgia, pues reconoce que “lo más duro de esto es tener al niño lejos”.

Aunque estaba feliz por saberse medallista, Íngrit no quiso festejar demasiado ni desconcentrarse. “Ahora mismo me voy a descansar, a recuperar fuerzas para luego comenzar a planear la semifinal, todavía falta mucho camino”, insistió.

Quienes sí no cabían en la ropa de la dicha eran sus compañeros y entrenadores. El cubano Rafael Iznaga aprovechó este nuevo éxito para ratificar que “estos son los resultados de los procesos, del apoyo, de creer en los muchachos y darles las condiciones para prepararse. Todavía nos fata mucho, se pueden hacer cosas grandiosas con el capital humano que hay en Colombia”.

El estratega ha insistido en estos días en que “podríamos tener más medallistas olímpicos, campeones, pero para eso hay que invertir y asegurar recursos para todo el ciclo. La ilusión es que a partir de estos resultados esa sea una constante”.

Con eso están de acuerdo los directivos, entre ellos Julio Torres, presidente de la Federación Colombiana de Boxeo, a quienes hay que abonarles que han sabido utilizar los escasos recursos económicos que reciben.

“A estos muchachos les dimos todo lo que estuvo a nuestro alcance. Siempre van a querer más, pero tuvimos una concentración adecuada y el fogueo que se puso. Con poco ya hay resultados, imagínese si tuviéramos un Centro de Alto Rendimiento como el que tenemos en mente, todo sería mucho más fácil”, aseguró el dirigente del deporte que llevaba 28 años sin conseguir una medalla olímpica y en Río ya lleva dos.