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9 May 2018 - 3:35 a. m.

¿Jorge Perdomo con las horas contadas?

Ayer, 22 de los 36 clubes afiliados a la Dimayor determinaron citar a una asamblea extraordinaria. Se da casi por descontado su objetivo: pedirle la renuncia al presidente de la entidad.

El Espectador

Varias veces Jorge Perdomo había logrado capotear las críticas de algunos de sus colegas dirigentes del fútbol profesional, a quienes no les cayó bien del todo su nombramiento como presidente de la Dimayor, en noviembre de 2015. Ahora, dos años y medio después, su salida parece un hecho, en medio de señalamientos y denuncias que desbordan el ámbito puramente deportivo.

Ayer, en la sede deportiva de la Federación Colombiana de Fútbol, 22 de los 36 clubes de primera y segunda división determinaron citar a una asamblea extraordinaria de la entidad con un objetivo a la vista: pedirle la renuncia o relevar del cargo al abogado Perdomo, quien fue presidente del Atlético Huila en 2005, durante varios años vocal de Colfútbol y ahora preside la Dimayor.

“ Si bien la solicitud no es vinculante, pues no reune a las dos terceras partes, no me detengo en el inciso de una norma para ignorar que existe voluntad de un número importante de clubes, y procederé a la convocatoria lo más pronto posible. Soy un demócrata que ha predicado la necesidad de gobernar el fútbol con transparencia y honestidad y procederé como lo dictan mis principios de atender la voluntad expresada por los presidentes”, expresó Perdomo a El Espectador.

“La verdad es que Perdomo generó resistencia desde que llegó porque tomó medidas impopulares. Pero más allá de eso, dividió a la dirigencia, que venía muy unida durante la gestión de Ramón Jesurún”, comentó uno de los asistentes a la charla de ayer, en la que solamente dos dirigentes, los representantes de Patriotas y Jaguares, respaldaron la gestión del presidente de Dimayor.

“El manejo del fútbol colombiano está absolutamente roto. La Difútbol y la Federación determinaron que no se unen más con la Dimayor y eso es algo muy grave. Me parece que el presidente de la entidad, Jorge Perdomo, es un directivo importante, pero no para manejar el fútbol profesional”, admitió Eduardo Pimentel, máximo accionista del equipo Boyacá Chicó.

Durante los últimos dos años y medio se han presentado varios conatos de revuelta en la Dimayor. En octubre pasado ya era evidente la división entre el llamado G8, integrado por los clubes más tradicionales, con mayores aficiones, y los chicos. Esa crisis se superó gracias a las promesas de mayores ingresos para todos, producto de la nueva negociación de los derechos de televisión. “Ahora somos el G36”, señaló entonces Jorge Perdomo.

Este año, en febrero, su salida parecía un hecho. No obstante, en ese momento, logró el respaldo de Ramón Jesurún, presidente de Colfútbol, y prolongó su permanencia. Pero la semana pasada tomó una decisión que le puede costar el puesto. Ratificó las denuncias, que ya se conocían, contra Álvaro González Alzate, presidente de Difútbol, por supuestas coimas de la Conmebol. El asunto, aunque bien intencionado, incomodó a los dirigentes.

Una fuente cercana a la reunión de los presidentes de clubes profesionales le dijo a El Espectador: “nos sentimos traicionados. Uno no se puede sentar a la mesa con alguien para presentarle planes decenales, plantearle negocios y llegar a acuerdos, para que después esa persona salga a exigir que investiguen. Eso es desleal. El fútbol es nuestro negocio y debemos cuidarlo entre todos, y no destruirlo”.

Al parecer, Perdomo, quien le apostaba a la transparencia, el buen gobierno, el mejoramiento del producto, la internacionalización de la liga, un plan de mercadeo para generar mayores recursos y el relacionamiento institucional, se quedó solo en su propósito y ahora, si no renuncia, lo van a despedir. Y ya comienzan a sonar nombres para sucederlo. Enrique Camacho y Carlos Mario Zuluaga, presidentes de Millonarios y Equidad.

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