Por: Antonio Casale

Klopp, “the normal one”

“No es que esté siempre sonriendo, pero es que estar de mal humor me parece una pérdida de tiempo. Sufrir es inútil, es como tener una herida abierta”. Así es Jurgen Klopp, el entrenador del que hoy es, sin duda alguna, el mejor equipo de fútbol del mundo. Su Liverpool es divertido de ver, se toma las cosas lo suficientemente en serio como para obtener los resultados que lo avalan como el mejor sin obsesionarse.

Klopp se declara amigo de los jugadores, pero nunca el mejor amigo. Les dice las cosas de una manera clara y espera de ellos lo mismo: claridad en la cancha. Su equipo juega a presionar arriba, reorganizarse rápidamente cuando pierden la pelota y aprovechar la profundidad que le puedan dar sus laterales. Lo del Liverpool es atacar constantemente sin olvidarse de la seguridad atrás.

Sus hombres hoy son mucho más famosos que cuando el alemán llegó, hace ya casi cuatro temporadas, a una casa ávida de triunfos en este siglo. Lo suyo es potenciar futbolistas. Hoy todos hablan de su tridente ofensivo conformado por Salah, Firmino y Mané, liderados desde el medio campo por Henderson y respaldados atrás por Van Dijk. Nadie tiene dudas en torno a los que hoy son los mejores laterales del mundo: Arnold y Robertson. Pocos discuten que el arquero Allison es sello de garantía. Y es que la vida cambia. Poco tiempo después de su arribo, Klopp le pidió a su jefe que se deshiciera de Coutinho, la figura del equipo, el más querido por la hinchada. Su argumento era que el brasileño no podía aportarle en lo colectivo lo que él necesitaba. El tiempo le dio la razón, hoy Coutinho trata de ganarse un lugar en el deslucido Bayern Munich después de un paso opaco por el Barcelona.

Pero no se trata solamente de valorar la obtención de la Champions de la temporada pasada y su favoritismo para esta o los impresionantes números que el Liverpool de Klopp está logrando en esta Premier, en la que ha batido todos los récords. Total, los números son fríos para destacar los 22 puntos de ventaja que le lleva al City de Guardiola o la diferencia de gol de más 45 gracias a los sesenta tantos a favor por tan solo quince en contra que ha recibido, todo en la liga más competitiva del mundo: la inglesa.

Klopp y sus muchachos han logrado quitarle ese tinte dramático que ha rodeado al fútbol en los últimos años. Para ellos ganar o perder no es vida o muerte. Klopp sale del estadio a reunirse con su familia y en la noche, en vez de ver los resúmenes de la fecha, se pone a ver películas de acción. Si es entre semana se toma unas cervezas con algún amigo en un bar. Conoce su entorno, dice abiertamente que si en Liverpool se pusiera a trabajar más de tres días a la semana de pura táctica se morirían del aburrimiento él y sus muchachos.

El día de su presentación en Liverpool, diez años después de que su colega Mourinho se autoproclamara “The special one” (el especial), en su presentación como entrenador de Chelsea, Klopp dejó su declaración de principios: “I’m the normal one” (yo soy el normal).

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2020-02-03T06:00:00-05:00

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