Ejercicios

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Calificar el nivel actual del fútbol entre casa en Colombia es llover sobre mojado. Se corre o al menos se intenta solo correr y pensar poco en el campo de juego. La fuerza, la preparación físico-atlética, la innumerable cantidad de faltas en cada juego, que le proporcionan a la Dimayor suculentas sumas de dinero por las tarjetas amarillas y de las otras más costosas son algunos de los beneficios del momento.

Los llamados jugadores de élite o de ligas superiores no andan por acá. Los seguimos por las imágenes satelitales y sabemos de sus logros, penurias y problemas, ocultando la realidad misma del campeonato local. Sin embargo, en medio de esa pandemia futbolística, algo bueno debe haber y es por ello que deseo hacer este ejercicio, basado en lo que veo.

Se que son lamentables los procedimientos de dirigentes, la deslealtad que exhiben entre ellos mismos, la desfachatez de algunos, como el señor Cadena, del Cúcuta, mala paga por principio, y los reclamos semanales por las decisiones arbitrales o desviadas hacia el mal uso del VAR. Si un juez no fue bueno dirigiendo no tiene por qué resultar mejor mirando y orientando a sus colegas.

Pero, en fin, estos son nombres que llaman la atención en la nueva generación de jugadores: Emerson Rodríguez, de Millonarios, así como su compañero Stiven Vega o Kevin Velasco, del Cali, pueden llegar a ser buenos jugadores, de acuerdo con lo que mostraron en pocos juegos. Claro que se corre el riesgo del mareo por el exceso de elogios y solo habría que decirles que cuando hayan jugado veinte partidos oficiales, al menos, sabremos si son lo que han insinuado.

Cada equipo tiene al menos un jugador con condiciones para marcar diferencia. Quizá por eso, equipos como tales, con fútbol consistente, no se ven. Tienen momentos importantes, pero ofrecen también frustraciones, como Nacional, o preocupaciones, como Júnior y Cali, aunque casi en silencio, Santa Fe, Pasto y Once Caldas, que está ahí pugnando por consolidarse.

Sé que Carlos Queiroz, como cualquier técnico, tiene su idea clara de juego y se apoya en principios que pueden cuestionarse, sin que llegue a extremos de terquedad. Pero Santos Borré, Duván Vergara, Jaminton Campaz, Albornoz y hasta Duque, el de Millos, bien podrían recibir un cariñito que consistiría en una simple convocatoria.

Por supuesto que Queiroz los llamaría porque le podrían servir para su esquema y ahí nada valdría el rendimiento de ellos en sus equipos. Es decir, muchas veces no van por méritos en sí, sino por la adaptación a un plan de juego. Ejercicios que me dio por hacer.

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