Publicidad

La llave padre e hijo en EE.UU.

Estados Unidos sigue con vida en el Mundial, gracias al gol de Michael Bradley, hijo del entrenador y quien demostró que no está ahí por casualidad.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Fabián Rozo / Johanesburgo
18 de junio de 2010 - 10:25 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

De vez en cuando un batazo que impulse la carrera del triunfo en la última entrada puede despertar emoción. También la cesta agónica con el reloj llegando al cero propiciará una ovación y hasta un touchdown con muchas millas acumuladas, pero que un estadounidense entre en llanto por un gol, es tan exótico como la misma sede de esta Copa del Mundo.

Si Sudáfrica a diario es una caja de sorpresas por la organización, el nivel del juego en sí y, cómo no, por el clima que no ayuda a que el torneo entre en calor, este viernes dio otra, desconocida por demás: el júbilo hecho lágrimas entre varios de los miles de hinchas norteamericanos que no resistieron tanta emoción por ese empate agónico que supo a victoria.

El “¡Iu-Es-Ei!” (‘USA’, en inglés), fue el grito de batalla que recibía a los eslovenos, intimidante por demás porque de los 45.573 asistentes, al menos la mitad era cuota estadounidense, más que suficiente para hacer sentir local a la selección de las barras y estrellas este viernes en el Ellis Park de Johannesburgo.

Entorno inmejorable que sólo dos parpadeos convertían en funeral, pues en un abrir y cerrar de ojos los de Bob Bradley se iban al intermedio con dos goles en contra y el tiquete de regreso casi confirmado.

El entrenador dispuso de 15 minutos para hacerles entender a sus dirigidos que sólo quedaban 45 más para el todo o el nada. El primero en demostrar que así lo había entendido fue Landon Donovan, quien no esperó a que muchos se acomodaran en la reanudación para dar una clase de definición.

Duro y a la cabeza fue el mensaje del mejor jugador estadounidense para que la confianza volviera a hablar en inglés. Sólo ella tal vez podrá explicar cómo Michael Bradley, el otrora melenudo mediocampista que se rapó en honor a su padre, quien lo dirige, no renunció a un balón que se iba largo, como la diferencia que el marcador reflejaba.

Puntazo, gol y gloria para el volante del Borussia Monchengladbach, quien por ser el hijo del entrenador siempre tendrá más miradas encima, como le pasara a Luis García cuando El Chiqui dirigía a la selección colombiana o a Ricardo David Páez en la Venezuela que orientaba el ahora DT de Millonarios, Richard Páez.

“No juego por mi padre, juego por la bandera de mi país”, fue lo único que le dijo el héroe de este viernes a El Espectador en la zona mixta del Ellis, quien creció rodeado de fútbol y, aparte del gol —el octavo que consigue en 43 presencias oficiales— fue regularidad absoluta yendo de área a área.

Hoy ya nadie discute su presencia y menos cuando el grito contenido propició una histeria colectiva que parecía reservada en su país para otros deportes, menos en el caso del soccer. Llámelo milagro o bendición, pero lo hecho por los Bradley este viernes no sólo es “histórico y alucinante”, como calificó Donovan tanto respaldo masivo, sino que también los tiene aún vivos en este Mundial.


Entrevista con el técnico de la selección de Estados Unidos

“Este equipo tiene espíritu guerrero”: Bob Bradley

Apenas ingresó a la sala de prensa, aún con el rostro desencajado por la inexplicable acción de gol que le anuló a su equipo el árbitro africano Koman  Coulibaly, el técnico de la selección de Estados Unidos, Bob Bradley  dejó en claro que más allá del resultado sus muchachos volvieron a demostrar que tienen temperamento y jerarquía para superar las adversidades, pero que comenzar perdiendo no se puede convertir en una costumbre.

¿Qué pasó en el tercer gol, por que lo invalidó el árbitro?

No sabemos, algunos muchachos me dijeron que había decretado una falta de nuestros atacantes, pero no la vi por ningún lado.

¿Lo buscaron al final del partido, qué explicación dio?

Nos ignoró, pero lo comprendo, hay momentos de calentura y presión. Algunos árbitros te dan razones, otros no.

¿Quedó satisfecho con el rendimiento de su equipo?

En líneas generales, sí. Cuando el equipo va perdiendo 2-0 y no encuentra el camino, piensas que al menos el empate sirve, pero luego, cuando marcas el gol del triunfo en los minutos finales y no lo validan, te queda un sabor amargo en la boca.

Otra vez comenzaron perdiendo, tuvieron que nadar contra la corriente

Sí, y eso me preocupa, no se nos puede convertir en una costumbre. Este equipo tiene espíritu guerrero y reacciona bien ante la adversidad, pero debe entrar a la cancha más concentrado y no dar ventajas. Uno plantea una cosa al preparar el juego, pero casi siempre en la cancha sale otra. Uno juega 100 partidos y todos son diferentes.

¿Qué les dijo a los muchachos en el entretiempo, cuando perdían 2-0?

No me preocupé por reprochar las fallas, sino porque entendieran que quedaban 45 minutos por delante y que nos estábamos jugando la permanencia en el torneo, ellos entendieron el mensaje, asumieron las modificaciones que planteamos y dejaron todo en la cancha.

¿Le sorprendió la reacción de su equipo?

No, estamos preparados para eso y tenemos la respuesta física suficiente, eso está claro. Lo que vinimos a demostrar acá es que nuestro fútbol ha evolucionado y que podemos ganarle a cualquiera.

Usted siempre deja en claro que en la cancha Michael Bradley es su jugador, no su hijo, pero ¿qué sintió cuando marcó el gol del empate?

Honestamente mis emociones y mi concentración estaban en el partido, así que no me fijé mucho en eso.

¿Confía en la clasificación?

Estamos en una buena posición, así no hayamos ganado. Pero por ahora lo único que está en mi mente es preparar el equipo para ganar el próximo partido ante Argelia.

Por Fabián Rozo / Johanesburgo

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
Este portal es propiedad de Comunican S.A. y utiliza cookies. Si continúas navegando, consideramos que aceptas su uso, de acuerdo con esta  política.