Publicidad

La vida oscura de Andre Agassi

‘Open’, el libro que salió el martes a la venta, deja ver a un personaje mentiroso, acomplejado y adicto. Hasta se burlaba de sus rivales.

Sigue a El Espectador en Discover: los temas que te gustan, directo y al instante.
Esteban Ortiz, EFE
10 de noviembre de 2009 - 10:51 p. m.
Resume e infórmame rápido

Escucha este artículo

Audio generado con IA de Google

0:00

/

0:00

La polémica autobiografía del ex tenista estadounidense Andre Agassi, titulada Open, ya está en las librerías y, como se adelantó con partes de su contenido, presenta la figura de una persona acomplejada, traumatizada, que mentía y era infeliz.

Su insatisfacción con todo lo que le rodeaba hizo que se escudase en la mentira, que utilizaba de forma sistemática en todo tipo de relación. Agassi se presenta como una persona que tenía miedo, que se imaginaba siempre cosas negativas y que vivía en una continua confusión de ideas. Sólo cuando se retiró del tenis y formó una familia con la también ex tenista Steffi Graf, comenzó a tener control de sí mismo.

La confesión que más repercusión negativa ha tenido dentro del mundo del tenis ha sido la de haber consumido metanfetamina, una droga sintética, conocido como cristal. También la manera en que escapó de una sanción de la ATP tras dar positivo. Tampoco se ha querido callar el uso de la peluca, que a punto estuvo de costarle el mayor ridículo de su vida en el Roland Garros, y, lo más desconcertante, que detestaba el tenis.

Explica con todo tipo de detalle cómo sedujo a Graf, la estrella del tenis que ahora es su esposa y madre de sus dos hijos, la mujer a la que todas las famosas envidiaban sus piernas, incluida su ex mujer Brooke Shields. A la hora de hacer críticas las emplea sin consideración hacia rivales como Pete Sampras y Michael Chang.

De Sampras, Agassi cuenta que suena más robótico que un loro. Dice que envidia la personalidad sosa de Sampras. “Desearía poder emular su espectacular falta de inspiración y su peculiar falta de necesitar estar inspirado”.

Sobre Chang, Agassi se burla del espíritu religioso que envolvía toda la actividad deportiva y que metiera siempre en todas sus declaraciones el nombre de Dios. “Le da las gracias a Dios, le atribuye a Dios una victoria, lo cual me ofende. Que Dios tome partido en un duelo de tenis, que Dios estuvo en mi contra, que Dios estaba del lado de Chang, suena ridículo e insultante”, describe Agassi.

El martes, tras conocerse los detalles del libro de Agassi, el primero en reaccionar fue el tenista ruso Marat Safin, quien aseguró que el estadounidense debería devolver los títulos y el dinero que ganó en premios, porque por lo visto le mintió a todo el mundo. “Agassi es un completo estúpido”, aseguró.

Por Esteban Ortiz, EFE

Temas recomendados:

 

Sin comentarios aún. Suscríbete e inicia la conversación
El Espectador usa cookies necesarias para el funcionamiento del sitio. Al hacer clic en "Aceptar" autoriza el uso de cookies no esenciales de medición y publicidad. Ver políticas de cookies y de datos.