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El trillado comentario de que cuando un bebé patea mucho en la barriga de su mamá es porque será futbolista, sí que le sale al dedillo a Yolima Díaz. La historia no parecía ser cierta, pues no venía un varón. Y en su vientre no tenía una sino dos niñas. Sin embargo, 16 años después, este cuento es toda una realidad. Las gemelas Natalia y Tatiana Ariza se inscribieron con letras doradas en la historia del deporte colombiano, al coronarse campeonas suramericanas Sub 17 de fútbol y de paso conquistar un cupo al mundial, el primero que cualquier selección femenina haya logrado en el país.
"Es verdad, pateaban mucho, yo sentía como si sus pies llegaran hasta mi cuello, como si ya estuvieran practicando la veintiuna”, dice la orgullosa madre de Natalia y Tatiana, goleadora de la selección en el Suramericano de Chile con seis tantos.
Aunque las dos han brillado con luz propia en cuanto torneo han jugado, en esta oportunidad y por primera vez en sus cortas vidas no estuvieron juntas. Por disposición del entrenador Pedro Rodríguez, Natalia nunca fue titular y apenas ingresó unos cuantos minutos en un par de partidos. Pero igual, la alegría es doble.
La historia de las gemelas fantásticas comenzó a tejerse hace 32 años, cuando sus padres Yolima y Luis Fernando se conocieron en el barrio La Soledad de Bogotá. Diez años después de un casi interminable noviazgo se casaron y dos años más tarde nació Andrea, su hija mayor, que dicho sea de paso, también es futbolista.
Cinco años más tarde, mientras Yolima, quien era maestra, jugaba con sus alumnas en el recreo, sufrió un mareo. Al día siguiente se enteró no sólo de que iba a ser madre nuevamente, sino que venían dos bebés.
El 21 de febrero de 1991, tras ocho meses y tres semanas de embarazo, nacieron en el hospital Lorencita Villegas: Natalia, a las 8:15 de la mañana con 3.000 gramos de peso, y Tatiana, cinco minutos después y con apenas 1.800 gramos.
Su papá Luis Fernando, un hombre muy aficionado al fútbol, casi que resignado a no tener un varón para que lo acompañara a jugar sus partido domingueros con sus amigos, empezó a llevar a su hija mayor. Ella se engomó y de paso les enseñó a sus hermanas. La rutina de los domingos se convirtió luego en una obligación. Papá e hijas pateando un balón en un parque cerca de su casa, al norte de Bogotá.
Las muñecas fueron entonces desplazadas por los balones y el fútbol se convirtió en el principal hobby de la familia Ariza Díaz. Sin embargo, hace ocho años esa simple afición pasó a ser el motor de sus vidas.
Una niña del Gimnasio de Los Andes, donde estudian las gemelas —este año entran a undécimo— le dijo al profesor de educación física que se inscribieran para competir en un torneo femenino de fútbol organizado en Bogotá por la Fox Kids, cuyo premio final era la clasificación a un mundial intercolegiado en Barcelona. El profesor, consciente de que el colegio no había conformado como tal un equipo, escogió a unas niñas que había visto jugando en el recreo. Y por supuesto, entre las elegidas estaban las gemelas. Con la buena nueva de que, días después, su improvisado equipo se coronaría campeón invicto del torneo.
Tras su primera incursión internacional en España, donde el equipo del colegio terminó noveno entre 20, los padres de Natalia y Tatiana decidieron hace cinco años inscribirlas en el Club Femenino Internacional de Bogotá, cuya directora es Patricia Vanegas, integrante de la selección Colombia de mayores. Con ese equipo han ganado múltiples torneos nacionales y además han tenido la oportunidad de competir en E.U., España y Argentina.
En un soplo la vida
Tras su destacada actuación, las gemelas fueron convocadas hace dos años por el hoy técnico de Colombia, Pedro Rodríguez, para integrar la selección de Bogotá. Sin embargo Tatiana, la estrella de la selección campeona en Chile, no pasó los exámenes médicos, pues un pequeño problema cardíaco que sufría desde hace muchos años se le complicó. Así que no hubo otro camino y hace un año la operaron de un soplo en el corazón, lo que la alejó tres meses de las canchas, pero por fortuna todo salió bien.
Tras su recuperación, Tatiana y Natalia se inscribieron, junto con algunas amigas, en un torneo organizado por La Mega y Revista Uno. Y claro, también ganaron. Entre tanto, la directora de su club tuvo algunas diferencias con la Liga de Bogotá y se pasó a la de Cundinamarca, donde luego fue nombrada técnica de su selección y por ende las gemelas fueron titulares indiscutibles.
Con el equipo cundinamarqués disputaron el año pasado los zonales para los Juegos Nacionales de 2008 y aunque no lograron el cupo fueron vistas por todos los técnicos del país, entre ellos Pedro Rodríguez, quien un mes después fue nombrado estratega de Colombia para este suramericano. No dudó en llevarlas. Para ambas era su primera selección de Colombia, su primer suramericano.
Ahora son campeonas, famosas y felices. Todo por partida doble. En octubre tienen en Nueva Zelanda una cita infaltable, su primer mundial, un sueño que hace algunos meses parecía toda una utopía.