Con licencia para soñar

Con goles de Gerardo Bedoya y Ómar Pérez, el club cardenal superó 2-1 a Itagüí. Si el miércoles empata con Equidad, que ayer perdió con Chicó, los albirrojos serán finalistas.

Así el fantasma del gol de Wílder Medina en diciembre de 2010 ataque la memoria y alimente el pesimismo, los hinchas de Santa Fe tienen una vez más derecho a ilusionarse: en esta ocasión, ser finalista es aún más palpable. Anoche, con el triunfo 2-1 sobre Itagüí en Bogotá, definió prácticamente su avance a la gran final y sólo le bastará un empate el miércoles ante Equidad, en la penúltima fecha de los cuadrangulares, para disputar una instancia de estas desde 2005, cuando fue subcampeón al perder contra Atlético Nacional.

El dominio inalterable de balón y los cuatro balonazos que impidió Róbinson Zapata en el partido, dos a Jonathan Copete y uno a Luis Carlos Arias y a Diego Cabrera, hicieron justo ganador a Santa Fe, así lo haya logrado a su estilo más sufrido. Sufrido porque el gol de Gerardo Bedoya, que demostró anoche que la grandeza no se mide en años sino en el tamaño del corazón, hizo padecer a los 20 mil asistentes por la parsimonia y el dramatismo con que la invocó con su cabeza, incluso empujando con el balón la mano derecha de Zapata, mientras los dos se mantenían en el aire.

El equipo dirigido por Wilson Gutiérrez fue claro dominador del compromiso, tanto que el portero cardenal Camilo Vargas transpiró poco o nada durante el juego. El equipo sólo se vio en aprietos en el inicio del segundo tiempo, pero cuando eso pasó, que perdió el dominio (pero no recibió opciones de gol) la suerte apareció en el pie de Ómar Pérez y en la distracción visual de Róbinson Zapata.

El argentino cobró desde casi el mismo punto donde realizó el centro que terminó en el primer tanto de Bedoya, pero esta vez tomó una curva que se metió por el palo izquierdo del arco rival, para sumar nueve tantos en el torneo y reafirmar la fe ciega que le tienen los hinchas cardenales.

El sufrimiento nació minutos después, cuando el árbitro José Luis Niño sentenció un penalti por mano —o más bien un codo atravesado— del central paraguayo Germán Centurión, que luego cambiaría por gol Efraín Viáfara, de lo más destacable de Itagüí anoche, al menos por su insistencia ofensiva.

Lo demás fue un simple trámite que sólo incluyó dos expulsiones: al defensa Carlos Arboleda por un golpe criminal en la cara a Gerardo Bedoya, antes de que se cobrara un tiro de esquina, y a Émerson Chamorro, por otra agresión en el rostro de Ómar Pérez, también sin balón. Al final sólo se escucharon vuvuzelas y una alegría alimentada de ilusión.

Alimentada también por la derrota 2-1 de Equidad a manos de Boyacá Chicó, en Tunja, a primera hora. Dos goles de Edwin Móvil (descontó Mario Édison Giménez) complicaron a Equidad Seguros, que es el segundo candidato a acceder a la final, pero que con este resultado tendrá que depender de una serie de resultados, siempre y cuando gane los dos partidos restantes.

Santa Fe: a sólo un punto

Las cuentas están así: con seis unidades en juego, Santa Fe tiene mucho margen de error y deberá jugar a perder como para no clasificar. Es líder con 10 puntos, cinco más que Equidad y si empata el miércoles (8:00 p.m.), precisamente contra el cuadro asegurador dirigido por Alexis García, se clasificará anticipadamente a la gran final.

En caso de perder, igualmente mantendría el liderato y dependería otra vez de sí mismo, el domingo a las 3:30 p.m., en la última fecha ante Boyacá Chicó en el estadio la Independencia de Tunja.

El público debe pensar, eso sí, en apoyar a su equipo. Si la clasificación en el segundo lugar tras la fase regular y la tropa de líder en cuadrangulares no amerita el amparo de la afición, entonces qué.