Los Juegos Panamericanos arrancaron con una gran fiesta

La música y el colorido de México llenaron de alegría la ceremonia de apertura en Guadalajara.

Una gran fiesta se desplegó en el estadio Omnilife en una colorida ceremonia inaugural de los XVI Juegos Panamericanos en la que alrededor de 45.000 personas vibraron con los sonidos de mariachi y de la cultura mexicana.

El intenso tráfico en las inmediaciones del recinto retrasaron la llegada de muchos de los asistentes que pudieron llegar a sus localidades apenas unos minutos antes del arranque de la fiesta.

Las pantallas anunciaban 10 minutos para comenzar cuando el mariachi y los bailarines folclóricos aparecieron en el escenario arrancando un "¡México! ¡México!" a los asistentes.

Las notas del himno mexicano marcaron el comienzo del espectáculo, en voz del cantante de música ranchera Vicente Férnandez en medio de un gran coro y un escenario que simulaba los campos de agave, que le dan origen a la bebida del tequila y son patrimonio cultural de la humanidad por la Unesco.

Los 45.000 asistentes se hicieron una sola voz guiados cuando "el charro de Huentitán" entonó "Mexico lindo y querido" una de las canciones más representativas de la cultura popular mexicana embellecidas por las ondulantes faltas multicolores de las bailarinas.

El público festejó el paso de cada una de las 42 delegaciones en el escenario, como si se tratara de la mexicana, que al hacer su aparición con trajes charros provocó un grito ensordecedor mientras en los altavoces se escuchaba la canción "México".

Motivados por la participación del grupo Maná en el escenario los atletas dejaron los lugares asignados para acercarse a verlos de cerca sin importarles el protocolo establecido para la ceremonia.

El abucheo antecedió a la presentación del gobernador de Jalisco y presidente del Comité Organizador de Guadalajara 2011, Emilio González Márquez, aunque después de su discurso fue festejado por el público que coreó su nombre.

El largo discurso del presidente de la Organización Deportiva Panamericana, Mario Vázquez Raña, precedió al momento en el que el presidente de México, Felipe Calderón, declarara formalmente inaugurados los Juegos.

Las gradas del estadio Omnilife se llenaron de un enorme mosaico de luces amarillas, rojas, verdes y azules que se encendían al ritmo de la música del grupo de música electrónica y norteña "Nortec" y que se movían como olas de mar, una vez que el grupo culminó su participación.

Un grito de ¡México! ¡México! desde lo más profundo del estadio recibió a la antorcha que portaba el espíritu panamericano en manos de Enriqueta Basilio, quien encendió el pebetero de los Juegos Olímpicos México 1968. La decimosexta edición de los Juegos Panamericanos estaba en marcha.