Lucha contra las limitaciones económicas

Empecé en el ciclismo desde los 10 años, con ambas piernas, pero un cáncer me obligó a privarme de una de ellas en 2007. No hubo motivo para desistir y en el 2011 fui campeón paralímpico.

/ Luis Ángel - El Espectador

Desde los ocho años empecé a trabajar en jardinería, como mi padre. Mis hermanos y yo compartíamos una bicicleta, pero cada uno quería la suya. Ahorré durante dos años y, por $600 mil, para 1986, ya tenía la mía. Pero al día siguiente que la terminé de armar, porque la fuimos comprando por partes, me la robaron.

Faltaba poco tiempo para la Vuelta del Porvenir y mi hermano mayor, Eduardo, se sacrificó y me entregó la bicicleta. Continúe, me dijo. Yo era un ciclista de corte olímpico, de terreno plano, embalaba muy bien, escalaba la media montaña. Me destacaba en carreras planas.

Mi primer triunfo fue en Manizales en los Juegos Nacionales. Fue un circuito muy duro, porque era de mucha montaña.

Aquellos tiempos pueden considerarse una época dorada del ciclismo, la del gran ‘Lucho’ Herrera y Fabio Parra. Era tan fuerte el deporte que cada fin de semana se congregaban más de 200 competidores.

Mis papás siempre me apoyaban, mi padre no aprendió a montar bicicleta porque es muy nervioso y mi madre sí sabe montar, pero por la edad ya no lo hace. Siempre me apoyaban.

En 2000 me detectaron dos tumores, primero uno de 15 cm y después otro de 30 cm. Duré más de tres años cambiando de médico, usted sabe cómo funcionan en Colombia las EPS, me mandaron a fisioterapia y el dolor iba subiendo, la última doctora me mandó una radiografía y allí apareció el tumor que se estaba formando en el fémur. Hice sesiones de radioterapia, pero volvió a aparecer, el dolor era tan desesperante que me hizo tomar la decisión de amputarme la pierna.

Pensaba en mi familia, en mis hijas, quería verlas crecer, por lo menos que me alcanzara la vida para ir a la fiesta de 15 años de la mayor. Fue un momento difícil para subsistir, porque no podía trabajar, pero recibí mucho apoyo económico de la gente del departamento. Años después me dieron una pensión por invalidez.

Después de la amputación, el dolor desapareció, me hice baños con agua de caléndula y seguí todas las recomendaciones del médico para recuperarme. Mi hermano tomó la bicicleta y la adaptó y a los quince días ya estaba pedaleando en una estática. Le pedí que hiciéramos sesiones cortas de 10 o 15 minutos porque sentía dolor en todo el cuerpo, venía de un proceso de enfermedad. Luego salí a la carretera, mis hermanos iban cuidándome en moto, hice un recorrido de 15 km.

En 2008 gané dos medallas de plata y dos de bronce, pero no fui campeón nacional y, por presupuesto, la selección Colombia solamente lleva al campeón a competir en el torneo orbital. Yo gano la medalla de oro en 2009, voy a Italia y allí obtengo el sexto lugar. Llegué muy motivado de ese campeonato del mundo y recibí apoyo de Coldeportes. Luego en 2011, otra vez en Italia, obtengo el oro, y gracias a mi trabajo y sacrificio este año consigo el campeonato mundial de fondo en Greenville, Carolina del Sur, Estados Unidos.

Y me preguntaron: ¿Pensó que en esta nueva etapa su carrera iba a ser tan fructífera? Sinceramente no, porque el ciclismo es un deporte demasiado caro en Colombia. 

*Adaptación hecha por Óscar Güesguán.

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