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María Sharapova, la nueva reina

La bella tenista rusa, nueva campeona de Roland Garros, comenzó a jugar tenis a los 4 años y a los 17 ya había ganado en Wimbledon.

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Redacción Deportiva
10 de junio de 2012 - 09:00 p. m.
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La bella rusa María Sharapova, con más pinta de modelo que de tenista, convertida en Roland Garros en la sexta mujer en ganar los cuatro torneos del Grand Slam desde 1968 es, a sus 25 años de edad, no sólo una jugadora con un gran palmarés, sino con mucha experiencia.Y se llevó la corona del torneo parisino con toda autoridad, al vencer en la final a la italiana Sara Errani por 6-3 y 6-2, lo que le permitió nuevamente ser la número uno del mundo.Nacida el 19 de abril de 1987 en Niagan, en plena Siberia, Masha, como le llaman sus allegados, quien comenzó a jugar a la edad de 4 años, se trasladó a los 8 a Florida para continuar su formación en la famosa escuela de Nick Bollettieri. Actualmente, como casi todos los jugadores de los circuitos ATP y WTA, reside en Bradenton, en la cálida península caribeña del país norteamericano.La espigada y bella rubia (1,88 m y 59 kg) comenzó a jugar como profesional en 2001, con apenas 14 años. Con tal precocidad, no es de extrañar que ganara su primer torneo del Grand Slam con sólo 17 (Wimbledon en 2004), y pronto se convirtió en una de las mayores animadoras del circuito femenino. Pero su atractiva imagen la ha hecho frecuentar el mundo de la publicidad y las pasarelas. No obstante, a diferencia de su también talentosa compatriota, Anna Kournikova, no por ello colgó jamás la raqueta.Cuentan sus biógrafos que hasta los once años era ambidiestra, y que a partir de entonces comenzó a jugar sólo con la derecha. Antes de ganar sobre el césped del mítico y señorial complejo londinense, en 2003 llamó la atención. Entonces, a sus 16 años, logró hacerse con los títulos de Tokio y Quebec, para seguir en la temporada siguiente repitiendo en la capital japonesa, levantando los trofeos de Seúl y de Birmingham.Pero lo más importante para ella fue, precisamente, convertirse en ese mismo año en la primera rusa en ganar en Wimbledon. Tal vez fue la vuelta de tuerca en su aún joven pero extensa carrera. En 2006 venció en el Abierto de Estados Unidos y en 2008 en el Abierto de Australia, cuya final había perdido el año anterior por primera vez.En total fue finalista tres veces en los grandes, aunque en la arcilla de París sólo había logrado alcanzar dos semifinales. Su palmarés es más que interesante: cuenta con 27 torneos ganados (tres de ellos en este año), entre los que destaca también el Masters de 2004, del que luego sería finalista en 2007. En las temporadas 2009 y 2010, Sharapova sufrió de manera recurrente de una lesión en un hombro que, reconoció, estuvo a punto de hacerla abandonar los courts por los problemas que tenía con su saque, en particular. Sin embargo, después, una vez restablecida, volvió con fuerza y recuperó rápidamente puestos en el ranquin.Pero su gran asignatura pendiente, el Abierto francés que tanto se le resistía, llegó en su absoluta plenitud como jugadora. “Yo pensaba que haber ganado Wimbledon con 17 años era el más grande tesoro de mi carrera. Pero cuando caí de rodillas aquí, me di cuenta de que era algo especial”, tildando el momento de surrealista.Su triunfo fue celebrado por el mismísimo presidente ruso, Vladimir Putin, y el primer ministro Dmitri Medvedev, quienes le hicieron llegar su saludo de felicitaciones. “Has conseguido un objetivo que sólo las mejores jugadoras de la historia han alcanzado, la victoria en los cuatro grandes torneos del Grand Slam. Es una recompensa a tu talento y eficacia”, escribió el presidente en su página web oficial.

Por Redacción Deportiva

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