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El rostro de Juan Carlos Ferrero lo decía todo; su cara compungida, los labios tensos y el ceño fruncido respondían a cada intento infructuoso de Carlos Alcaraz para ahogar las derechas rasantes de Jannik Sinner. Su pupilo estaba desencajado, no encontraba solución al juego planteado por el italiano, y la entrega semivoluntaria del primer set terminó por mermar su motivación en el campo; sus ideas eran vagas y repetitivas, mientras que Jannik se mantuvo sereno y firme con su servicio, sobre todo en el segundo set, donde no le permitió al español mostrar iniciativa en ninguna situación, erradicando cualquier posible acto de rebeldía de parte del murciano. El italiano es ahora el único jugador que le ha ganado a Carlos Alcaraz en 4 ocasiones, dejando su frente a frente en un quebradizo pero positivo 4-3, y se convierte en el segundo italiano, desde 1976, en entrar al top 5 del ranking ATP, desde que lo hizo su compatriota Adriano Panatta, quien ya había manifestado su deseo de ser alcanzado por Sinner, “ojalá que Jannik me iguale”, manifestó, con humildad y resignación paternal.
La cara de Jannik Sinner es inescrutable, sus facciones son delicadas y laxas, aún estando contra las cuerdas, e incluso cuando, con furia, golpea de derecha de forma paralela, tensionando los músculos del antebrazo y girando ligeramente sobre su eje. El primer set fue determinante, el español se puso dos veces por delante luego de quebrar el servicio de Sinner, que, sin escrúpulos, respondió con gallardía y tenacidad, para equilibrar el marcador y obligarlo a jugar un tie break físicamente agotador y psicológicamente dañino. Alcaraz jamás pudo recuperarse de la pérdida deliberada del primer set, tan disputado, tan equitativo y compartido. El segundo set fue una sombra distorsionada del primero, con un Carlitos perdido e iracundo, con golpes desentonados y a destiempo, erráticos, apresurados, pesados. Varias veces gritó para desahogarse, buscando auxilio en su box, y en repetidas ocasiones se culpó de forma reiterativa y petulante, consciente de su falta de juego, y de su dejadez, quizá sintiéndose el primer testigo de su derrota, prematuramente.
Sacó con un porcentaje de 89% igual que su rival, pero solo pudo ganar el 50% y sobretodo, se vio castigado por su poca efectividad al momento de quebrar, generó 1 opción más que Jannik pero quebró tres veces menos que él.
“El primer juego fue mucho más difícil, jugábamos muy bien en el saque del otro, tuvimos muchas oportunidades de quiebre. Estoy Muy feliz por el resultado, ahora jugaré contra Daniil, a quien jamás he vencido, espero cambiar eso esta vez”, concluyó Sinner en la entrevista post partido, luego de haber borrado las esperanzas de Alcaraz en un segundo set lapidario y d haber recibido con aplomo las sonrisas fieles de Carlos en la red, tras un par de palmadas amistosa en la espalda. El italiano no perdió un solo segundo para empezar a pensar en su duelo contra Daniil Medvedev por el título; consciente de la fragilidad y la prepotencia que ha marcado sus enfrentamientos contra el ruso; pues de seis enfrentamientos contra Medvedev, todos en cancha dura, Daniil no ha periodo ninguno
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