Publicidad
5 Sep 2021 - 2:00 a. m.

Un proceso que da buenos frutos: Colombia y su mejor actuación en los Paralímpicos

La delegación nacional cumplió con los pronósticos en Tokio 2020 y demostró que cuando hay planificación se ven los resultados. Está garantizada la renovación para los Juegos de París 2024.
Con 16 deportistas, Colombia logró 24 medallas en los Paralímpicos de Tokio 2020.
Con 16 deportistas, Colombia logró 24 medallas en los Paralímpicos de Tokio 2020.
Foto: CPC y Getty Images

El deporte paralímpico está devolviendo con creces cada peso que el país le ha invertido. A punta de medallas y buenas actuaciones, nuestros deportistas se han ganado la admiración y el derecho a las mismas condiciones y apoyo que los atletas convencionales.

Le puede interesar: más de Juegos Paralímpicos y toda la información deportiva

Aunque lo han hecho desde hace más de una década, en Tokio 2020 la “sacaron del estadio” con la mejor actuación de la historia. Los 69 deportistas han logrado, a falta de una jornada, 24 preseas, tres de oro, siete de plata y 14 de bronce, además de 41 diplomas. Un alto porcentaje de nuestros representantes mejoraron sus marcas personales, evidencia de su buena preparación.

“Esas cifras son el resultado de la continuidad del trabajo en las diferentes disciplinas y el fortalecimiento del sistema paralímpico. El nivel técnico de los Juegos ha sido altísimo y aun así Colombia incrementó su cosecha”, explica Stevens Ruiz, uno de los entrenadores del equipo de paranatación y además especialista en alta gerencia y desarrollo deportivo, quien agrega que “hay factores sociales y culturales que hacen aún más meritoria la actuación de nuestra delegación”.

(José Gregorio Lemos, el hombre de los pasos victoriosos)

Una de las claves del éxito ha sido la planeación. El Comité Paralímpico Colombiano y Mindeporte implementaron una estrategia con unos deportes priorizados y otros en desarrollo, para utilizar mejor los recursos. Asimismo, se consolidó el programa de apoyo a los atletas y la nivelación de estímulos con los deportistas convencionales. “Y los resultados están a la vista. Los muchachos ahora pueden dedicarse de manera seria a entrenar, sin preocuparse por temas laborales, como antes, porque su trabajo es el deporte”.

Eso ha convertido al país en uno de los de mayores progresos en el deporte paralímpico de la región, en la que Brasil, Canadá, Estados Unidos y México son los únicos que lo superan.

Lea también: Moisés Fuentes y Fabio Torres, entre medallas y solidaridad

El profesor Ruiz asegura que “el desarrollo técnico del deporte paralímpico ha sido tenaz, está muy cercano al convencional en términos de metodologías de entrenamiento y preparación. En Colombia tal vez el problema sigue siendo social, porque todavía se relaciona la discapacidad con incapacidad y no se reconoce el trabajo organizado que se hace en deportes como la natación, el atletismo y el ciclismo, pero también en otros que clasificaron por primera vez a Juegos Paralímpicos e incluso otros que están arrancando su proceso”.

Lo mejor de todo es que el recambio está garantizado. Detrás de los 16 medallistas en Tokio, porque algunos subieron varias veces al podio, vienen nuevas figuras que, con la certeza de poderse dedicar de lleno a su disciplina, seguirán trabajando para el nuevo ciclo paralímpico que terminará en París 2024. En natación, por ejemplo, detrás de los históricos Moisés Fuentes, Carlos Daniel Serrano y Nelson Crispín vienen las damas: Laura González, María Paula Barrera y Sara Vargas, quienes con la orientación y el apoyo adecuado, seguro serán medallistas en Francia.

Y aunque obviamente quienes se cuelgan medallas en el pecho se roban la atención, no se les puede restar mérito a los 35 diplomas paralímpicos, de deportistas que terminaron entre el cuarto y octavo lugar, lo que los convierte en potenciales medallistas en el futuro y seguros galardonados en juegos continentales.

Con la nueva Ley del Deporte, que dicta directrices para estructurar mejor el sistema paralímpico, la conformación de nuevas federaciones debe apuntar al fortalecimiento del aspecto técnico de las modalidades, pero también contribuir con los procesos de inclusión social para la población con discapacidad, porque esa es la doble función de las organizaciones deportivas paralímpicas. Las bases están sólidas para que ese proceso se consolide y los resultados sigan mejorando.

Recibe alertas desde Google News