
Taylor Fritz y Frances Tiafoe, referentes del tenis estadounidense en la actualidad.
Foto: EFE
La espera ha terminado. Pasaron 19 largos años desde la última vez que un jugador local llegó a la final del US Open. La corona ha cambiado de dueño y de nacionalidad con tanta recurrencia que parte de su esencia se fue fragmentando con los años. Ha sido tan larga la espera, tan decepcionante para los fanáticos locales, que el sueño de ver a un jugador estadounidense coronarse campeón se ha ido convirtiendo en una difusa y traumática pesadilla.
La desnutrida participación de los jugadores locales ha sido aún más evidente debido a que, en el...
Por Juan Diego Forero Vélez
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