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Impresionante ver en los últimos días a la cabeza de las marchas de resistencia al régimen de Vladimir Putin al excampeón mundial Garry Kasparov, el cerebral y temperamental autor de ‘El ajedrez como modelo de vida’. Llenó la plaza Koniuschennai de San Petersburgo con miles de manifestantes que reclaman una “Rusia sin Putin”. Sin embargo, lo probable ocurrió y en las elecciones presidenciales de hoy 4 de marzo el ganador en primera vuelta fue el coronel exagente de la antigua KGB y campeón de artes marciales. Sucederá a Dmitry Medvedev para volver a mandar desde el Kremlin, donde impuso mano dura entre el 2000 y el 2008.
Por transformarse de ídolo deportivo a ferviente opositor, Kasparov estuvo preso hace dos años y asegura que disentirá hasta que su país se libre de la “actual dictadura”. Kasparov, nacido en Azerbaiyán, está próximo a cumplir 50 años y es una de los cerebros del partido liberal Nueva Rusia.
Aunque lo recordamos como el número 1 del mundo del ajedrez y por sus duelos con Anatoly Karpov, en Colombia ya vimos su lado político. Demostró sus capacidades intelectuales como conferencista de Expogestión 2005 y durante una charla con el presidente Álvaro Uribe explicó su teoría de la persistencia y por qué condena las dictaduras y los reelegidos adictos al poder. “Putin se encontrará frente al pueblo de Rusia”, declaró Kasparov esta semana y anunció que estará con sus seguidores en manifestación permanente, atentos a cualquier irregularidad: “hay que hacer un recuento paralelo de los votos y defender nuestros derechos en la calle”.
Impresiona también ver en las filas de Putin a Anatoly Karpov, otro excampeón mundial de ajedrez, y al excampeón de tenis Marat Safin. Karpov es un especialista en economía política nacido hace 60 años en los montes Urales, excongresista, expresidente del Fondo Internacional para la Paz, expresidente de la Comisión para los Damnificados de Chernobyl y alterna su respaldo a la línea Putin con campañas humanitarias a favor de la niñez con Unicef. Su libro ‘Karpov, el camino de la voluntad’ fue declarado best-seller en 2006.
Un detalle: cuando Kasparov estuvo preso, Karpov intentó visitarlo en los calabozos de la policía. “Fue un gesto de respeto, no de amistad”, explicó. Kasparov estuvo de acuerdo y recordó: “Somos opuestos, como el fuego y el hielo”. Uno promueve “una revolución pacífica”, el otro cree que el régimen de Putin garantiza la estabilidad del país frente a los todavía impredecibles efectos de la atomización de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.
A este último y al Partido Unido de Rusia se plegó Marat Safin, el temperamental tenista de 32 años y exnúmero 1 del mundo, formado en España y recién elegido por cinco años diputado del parlamento federal ruso, la Duma. Ganó un Abierto de EE.UU., un Abierto de Australia y dos copas Davis, se retiró en 2009 y ahora es el representante político de la región Nyzhny Novgorod, situada a 500 kilómetros de Moscú. “Estoy bastante seguro de lo que estoy haciendo y quiero hacerlo”. ¿Qué lo atrajo al poder? “Es una vida completamente nueva, exige una nueva manera de pensar y de hacer las cosas, que nada que ver con el tenis o los deportes en absoluto. Pero las dos cosas sin duda tienen una cosa en común y es que es necesario tener un carácter. Tienes que ser fuerte y hay que saber a dónde vas, lo que quieres hacer, y tienes que ser capaz de hacer sacrificios”. Dice que sólo prometió luchar como lo hacía en la cancha.
Amigos como el legendario Pete Sampras le hacen bromas cuando lo ven serio y en traje de corbata: “¡en 20 años Marat será el Presidente de Rusia!”. Pero le reconoce que “es muy inteligente y estructurado, es bueno con la gente, y eso es la mitad de lo que se necesita para ser un político”.
Todos reconocen el camino democrático que abrió Mijail Gorbachov, quien les advirtió estos días: “hay muchos asuntos pendientes: pobreza, formación, falta de viviendas, suministro médico y corrupción”.
El reto es grande y falta ver si se quedan en promesas. Así ocurrió en Colombia con deportistas como Willington Ortiz y María Isabel Urrutia. Karpov es una helada incógnita al igual que cuando se acodaba frente al tablero ajedrezado. Kasparov tiene, por ahora, el mejor perfil y con su carisma mueve multitudes. ¿Pondrá en jaque a Putin?