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El alemán Sebastian Vettel se convirtió en 2010 en el campeón de Fórmula 1 más joven de la historia gracias a la fiabilidad de su Red Bull, una escudería casi neófita, y sólo Ferrari le plantó cara, aunque falló su piloto español Fernando Alonso en la última carrera.
Del Gran Premio de Abu Dabi, el último de 2010, pudieron salir cuatro ganadores del Mundial: Vettel, el australiano Mark Webber, también de Red Bull, como muestra del sorprendente año de este equipo, el británico Lewis Hamilton (McLaren-Mercedes) y el asturiano, que podría haber sido campeón de terminar entre los cuatro primeros.
Pero un error de estrategia de los técnicos de la escudería del 'Cavallino Rampante' privó a Alonso, líder antes de la prueba que cerró la temporada, de un título con el que habría comenzado de forma gloriosa su andadura en Ferrari.
"Volver a ganar carreras, luchar por el campeonato es algo increíble", decía pese a salir derrotado de Abu Dabi el asturiano, que sumó este año 26 victorias en grandes premios a lo largo de su carrera, superando a dos 'grandes' como el austriaco Nicki Lauda o el argentino Juan Manuel Fangio.
El gran favorecido por los errores de Ferrari fue Vettel, que con 23 años, 4 meses y 11 días, se convirtió en el ganador más joven de un Mundial, pues se proclamó campeón con 157 días menos que Hamilton cuando triunfó en 2008.
El buen final de temporada de Vettel, con tres triunfos en los cuatro últimos grandes premios, fue clave en su victoria sobre el resto de aspirantes, entre los que Alonso destacó como "mejor piloto" de 2010, según los directores de escuderías.
El español despuntó en la segunda mitad del campeonato, en la que logró cuatro victorias, para sumar un total de cinco después de su triunfo en la primera prueba, en Bahréin, donde hubo 'doblete' de Ferrari, pues su compañero, el brasileño Felipe Massa, fue segundo.
Ese escalón fue el más alto que pisó el sudamericano. "No fue una gran temporada", valoró Massa, cuyos mismos términos pueden aplicarse a la campaña del británico Jenson Button (McLaren-Mercedes), campeón en 2009, que concluyó quinto.
Más decepcionante aún fue el regreso del heptacampeón alemán Michael Schumacher, que a sus 41 años volvió a pilotar gracias a Mercedes tras cuatro temporadas de ausencia. Acabó noveno del campeonato y la cuarta posición lograda en Turquía y en la flamante prueba de Corea del Sur fue su mejor resultado.
De los puntos sumados por otro veterano, Webber, de 33 años y tercero del Mundial, y de los del precoz Vettel se aprovechó Red Bull para conseguir el título de escuderías, que volvió a manos de una firma no vinculada a un fabricante de coches desde que Benetton se hiciera con él en 1996.
Pese a que Webber pilotó en la recta final de la temporada con un hombro roto, Red Bull firmó su mejor año en la competición, superando a McLaren-Mercedes, que terminó segunda del Mundial de constructores, y de Ferrari, que se vio envuelta en la polémica de la temporada, al dar consignas de equipo para que Alonso ganara en el Gran Premio de Alemania.
Las órdenes que ejecutó Massa en el circuito de Hockenheim para dejarse pasar por Alonso y acabar segundo, obligó a Ferrari a pagar 100.000 dólares de multa por saltarse el artículo 39.1 del reglamento deportivo.
Una iniciativa de la escudería italiana llevó a la redacción de esa regla en 2002, que dejará de existir en 2011 por decisión de la Federación Internacional del Automóvil (FIA).