
Michael Jordan, el máximo ícono del All Star Game de la NBA.
Foto: nba
El Juego de las Estrellas nació como una apuesta audaz en una liga que todavía buscaba respeto. En 1951, en el frío Boston Garden, la NBA se miró al espejo y decidió reunir a sus mejores hombres en una misma noche, casi como un acto de fe. No era solo baloncesto: era una vitrina, un gesto de supervivencia, una promesa de grandeza para un deporte que aún no dominaba el imaginario estadounidense.
Detrás de esa primera función estuvieron la intuición y el riesgo. Walter Brown, dueño de los Celtics, y el publicista Haskell Cohen imaginaron que...
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