Después de nadar en el río Sena, montar en bicicleta por los Campos Elíseos y llegar a la meta, corriendo a pie, al puente de Alejandro III, Carolina Velásquez sintió que cumplió un sueño en los Juegos Olímpicos de París 2024. De esos días, recuerda la ansiedad de las noches previas por los rumores de la contaminación de las aguas parisinas que hicieron tambalear la prueba. No olvida la incertidumbre del día cero, la mañana en la que alcanzó un anhelo que años atrás habría parecido un objetivo imposible. Terminó 37 en la prueba, un resultado histórico para un país casi ajeno al triatlón y un rendimiento impresionante para una atleta que, después de retirarse a los 17 años, pensó que su futuro estaría totalmente dedicado a la psicología. Esa vez, entre las mejores del mundo, la antioqueña entendió que este momento de su vida era “una segunda oportunidad”.
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Los resultados que obtuvo después demostraron ese momento; podios que le permiten proyectar su camino hacia los Olímpicos de Los Ángeles en 2028. En febrero, empezando su temporada, la de Marinilla logró la medalla de plata en la Americas Triathlon Cup de La Habana, Cuba. Fue un brillante resultado que después refrendó, a comienzos de abril, con la presea de oro en el Americas & South America Triathlon Championships, que se desarrolló en Colina, cerca de Santiago de Chile.
Hace 10 años, tras los Juegos Nacionales de 2015, estos resultados habrían sido impensables. Aunque sabía que tenía madera y había demostrado talento para llegar a las mayores citas del mundo, la falta de apoyo económico pesó en sus decisiones. Su papá, William Velásquez, quien la motivó en sus primeras brazadas cuando era niña, llevaba años insistiendo en que su hija debía enfocarse en sus estudios universitarios. Temeroso por la falta de futuro que aparentaba el deporte de Carolina Velásquez, el progenitor de la triatleta llevaba mucho tiempo sugiriendo el abandono de la aspiración profesional de la disciplina.
La determinación fue frustrante para Carolina, que había despuntado en los años anteriores como una gran promesa del deporte colombiano. De hecho, en 2014 había logrado clasificar a los Juegos Olímpicos de la Juventud, que se hicieron en Nanjing, China, con pocos meses de experiencia en su deporte. Y siendo novata, logró ocupar la casilla 25 en las justas. Antes de esa participación, Velásquez no entendía su proyección en el triatlón. Empezó a entrenarlo a fondo en 2013, después de hacerles caso a unos amigos que llevaban muchísimos meses insistiéndole para que los acompañara. Y recuerda que, en su primera prueba, tras dejar botados a todos los competidores en la natación, le dio durísimo la bicicleta porque nunca había hecho ciclismo, pero la frustración de esa primera vez la motivó a volver a probar y fue entonces cuando empezó a arrasar en todas las pruebas nacionales a las que fue convocada.
La aspiración olímpica surgió cuando fue a China, porque en Marinilla, donde se inició en la natación, el futuro que veía en las piscinas no la llevaba a nadar mucho más lejos que de su municipio. Por su talento, la habían invitado a Medellín, pero su familia no tenía recursos para alentar los anhelos de la párvula nadadora. Haber desistido de un futuro en el agua fue una de las razones que la llevaron al triatlón. No sabía lo que vendría después, pero aunque el sueño olímpico se veía tan atractivo, la falta de recursos la llevó a escoger su carrera universitaria.
“La historia debió acabar ahí”, reconoce Carolina Velásquez, pero en 2019 llegó la llamada de José Said Bustamante, entrenador que conoció en la selección colombiana de esos Olímpicos de la Juventud. El estratega le dijo que estaba armando un equipo para Caldas, con miras a los Juegos Nacionales de 2023, y logró convencerla de que se preparara con ellos para apostarle a la medalla de oro. En medio llegó la pandemia, que le sirvió para entrenar al tiempo que sacaba su carrera adelante y, como fruto de esas experiencias, llegó un ciclo olímpico inolvidable: ganó tres oros en los Juegos Bolivarianos, una plata en los Suramericanos, un oro en los Centroamericanos y una plata en los Panamericanos; obtuvo el primer podio de Colombia en la Copa Mundo de Triatlón, fue top 10 en su debut en la Serie Mundial y, como culminación, se clasificó a los Juegos Olímpicos de París 2024, convirtiéndose en la primera triatleta colombiana en décadas en competir en esta cita. Todo eso tras haber estado más de cuatro años alejada del alto rendimiento.
Esa segunda oportunidad abrió un futuro emocionante para Carolina Velásquez, que asegura que ahora entrena sin mayores expectativas. Quiere disfrutar de su momento, del triatlón, y tiene en su mira grandes objetivos. “Sería emocionante volver a unos Olímpicos, lo que viví en París fue uno de los mejores momentos de mi vida”, reconoce, aunque al mismo tiempo aclara que es consciente de la volatilidad del destino. Ella, hace seis años, creía que su sueño olímpico había terminado. Y cuando menos lo esperaba, la llama se encendió de nuevo. El futuro es emocionante, asegura. Es un panorama repleto de oportunidades.
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