5 Apr 2021 - 12:00 p. m.

Los Juegos Olímpicos de 1896, una quimera que se hizo realidad

Hace 125 años se inauguraron las primeras justas de la modernidad en Atenas. El sueño de Pierre de Coubertin, de que el deporte retomara la senda olvidada en la antigüedad, se cumplió un día como hoy en Grecia.

Camilo Amaya

Los Juegos Olímpicos de 1896, una quimera que se hizo realidad

Eran las épocas del auge del ferrocarril y del telégrafo. Las noticias viajaban más rápido que antes y se sabía, en menor tiempo, lo que estaba ocurriendo aquí y allá. Así fue que Pierre de Coubertin (Francia, 1863) llegó a una conclusión lógica que soportó lo que parecía una fantasía individual: el gusto por el deporte renacía en todo el mundo. Suiza invitaba a los mejores tiradores del continente a participar en competencias locales, los ciclistas rodaban en los velódromos más antiguos, entre ellos el de Ereván (Armenia), Inglaterra incursionaba en modalidades acuáticas y en París los grandes esgrimistas combatían entre ellos. En otras palabras, era posible avivar el sentimiento olímpico, recuperar el evento que se detuvo en el año 393 d.C. luego de que el cristianismo invadiera el imperio romano y el emperador Teodosio prohibiera toda reunión o congregación pagana.

“Me llamó la atención los progresos pedagógicos que tenían los ingleses. Una nueva forma de enseñar en la que la actividad física ocupaba, de cierto modo, el primer lugar gracias a las gestiones de la reina Victoria y sus reformas”, recordaría en sus memorias Coubertin. Consciente y directo, este francés, de familia acomodada y obsesionado por la historia, organizó, a pedido de su gobierno, un congreso de educación física en 1889. Y para eso envió cuestionarios a varios colegios y universidades del mundo para saber la manera en la que praticaban deportes, y creó el periódico Revue Atléthique con el objetivo de comparar los resultados que llegaban y tener un registro.

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