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En la Nascar la organización de los equipos es muy diferente a la Fórmula Uno y sobre el jefe de equipo recaen muchas responsabilidades y al tiempo mucho protagonismo. Esa persona es lo que un director técnico a un equipo de fútbol y su buena relación con el piloto es vital para conseguir resultados.
Brian Pattie, de 34 años como Montoya y con cuatro hijos, es un tipo tranquilo, reservado, al que no le gusta la pantalla ni tampoco las entrevistas. En sus escasos ratos libres disfruta el golf y su pasión por su trabajo lo lleva estar a las seis de la mañana sentado en su oficina cada día que no está en la pista y fuera de ella permanece en los garajes hasta que cierran la puerta. Es un trabajador incansable en procura de sus metas.
¿Con qué mentalidad afronta 2010?
Viendo como terminamos la temporada 2009, eso nos hace pensar que podemos ser uno de los cinco mejores este año. Sin embargo, hay que ser realistas y trazar objetivos posibles. En ese sentido entrar al Chase es el más importante. No quiero perder ese norte y este año nos pondremos metas semanales, igual que el año pasado, pero el listón estará un poco por encima de 2009.
¿Se siente el equipo fortalecido así como su relación con Juan Pablo?
Sí, porque el plan que trazamos hace 12 meses funcionó y eso le da la confianza a Juan Pablo de que nosotros somos capaces de cumplirle y responderle. La relación con él nunca ha estado en un mejor punto y no de otra forma podremos darles la pelea a Jimmie Johnson y a los autos del equipo Hendrick Motorsports y el Joe Gibbs Racing.
¿Qué falta para estar peleando por victorias y el título?
Sólo falta experiencia. Juan Pablo tiene mucho menos experiencia en Nascar que cualquier otro piloto de los que estuvieron en el Chase y su conocimiento de la Fórmula Uno o la IndyCar le ayuda hasta cierto punto. Él hizo maravillas el año pasado y tenemos buenas anotaciones de las pistas que visitaremos este año.
¿Es el rendimiento del Chase el punto de partida que se ponen para este 2010?
Yo creo que tiene que ser. En los primeros cuatro o cinco meses de la temporada sabremos quién está en la pelea y quién no. El año pasado no teníamos que rodar adelante, pero en este creo que tenemos que aprender a cerrar mejor las carreras, poder llevar de regreso a casa algunos trofeos.
¿Asumirán más riesgos este año en busca de triunfos?
No creo que se trate de arriesgar más o menos. Eso llegará si tenemos autos para ganar carreras y rodar en punta y dependerá de las decisiones que piloto y equipo tomemos en los momentos decisivos. Pero aún así lo que no podemos dejar de hacer es completar cada vuelta.
¿Entonces sí seguirá la línea conservadora en sus decisiones estratégicas?
Sí, esa es mi naturaleza. Si lo que quieren acá es un héroe, tendrán que buscar otro jefe de equipo. Yo soy más el tipo que piensa a largo plazo, en las metas importantes y en lo que lograrlas significa para el equipo y los patrocinadores. No entrar al Chase este año sería muy contraproducente para la organización del Earnhardt Ganassi.
Este año se mantiene el grupo de trabajo y siguen con Chevrolet...
Sí, no tenemos excusas para perder el rumbo. Conocemos el chasis, el motor, la carrocería y no hay cambios grandes en las reglas. El piloto sabe dónde puede mejorar y si podemos continuar esa curva de aprendizaje, estaremos logrando cosas importantes.
¿En qué ha mejorado Montoya?
Él es mucho más preciso en la información que nos da sobre el auto. Es la computadora a bordo y quien nos suministra los datos para tomar decisiones de puesta a punto. Él es mucho más técnico de lo que la gente cree y entiende perfectamente lo que le pedimos y lo que necesitamos de él.
¿Con qué quedaría satisfecho?
Con derrotar a Jimmie Johnson. Ese es mi único objetivo.