
Rafael Nadal, en su último partido en activo.
Foto: EFE - Jorge Zapata
Cuando sonó el himno de España, lo confesó horas más tarde, Rafael Nadal sintió impotencia. La ansiedad le erizó la piel y el estrés, la nostalgia en las horas previas al último partido de su carrera —contra Países Bajos en la Copa Davis—, lo llevaron a quebrarse.
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