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Roger Federer fue eliminado del Abierto de Australia

El primer grand slam del año se quedó sin los dos mejores del mundo. A la eliminación de Nadal se sumó la del suizo, número uno del mundo.

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El Espectador
20 de febrero de 2008 - 02:50 p. m.
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El número uno del mundo, el suizo Roger Federer, cayó el viernes ante el serbio Novak Djokovic en las semifinales del primer grand slam del año.

La derrota del mejor del planeta ante el número tres del escaláfon mundial también pone fin a su racha de diez finales consecutivas en torneos de Grand Slam.

Federer no pareció el jugador que ha ganado 13 torneos de este tipo al caer por 7-5, 6-3, 7-6 (5) y perder la oportunidad de ganar un tercer título seguido en Australia.

Djokovic se interpuso en las ambiciones de Federer al conectarle 13 servicios directos y 50 tiros ganadores, una vez que superó el nerviosismo que lo ha traicionado en otras ocasiones.

El jugador serbio enfrentará en la final del domingo al francés Jo-Wilfried Tsonga, un competidor sin preclasificación que el jueves dio la primera sorpresa de las semifinales australianas con una victoria sobre el español Rafael Nadal, el número dos del mundo.

"Estoy muy asombrado de que pude superar la presión de hoy", reconoció Djokovic. "En los momentos más importantes jugué mi mejor tenis". Novak Djokovic hizo historia en Melbourne al vencer a Roger Federer por 7-5, 6-3 y 7-6 (5) en dos horas y 28 minutos.

Federer no perdía en Melbourne desde las semifinales del 2005 contra el ruso Marat Safin, pero este viernes cedió el testigo ante un valiente y explosivo jugador que disputará su segunda final del Grand Slam consecutiva (Abierto de EE.UU. 2007) contra un novato en estas instancias, pero fortalecido tras su demoledora victoria contra el español Rafael Nadal, el francés Jo-Wilfried Tsonga, con quien nunca se ha enfrentado.

"Ahora mismo tengo un sentimiento indescriptible, he vencido al mejor jugador del mundo, uno de los mejores deportistas de todos los tiempos, estoy muy, muy orgulloso de mí mismo", dijo Djokovic tras lograr la segunda victoria sobre el de Basilea en siete encuentros.

"Hoy he luchado contra dos rivales", comentó en pista "Nole" refiriéndose al público que vibró con el suizo durante todo el encuentro, "pero no pasa nada, espero que la cosa cambie el domingo".

Federer se despidió de la Rod Laver Arena, donde había cosechado 19 victorias seguidas, con un sentimiento de amargura. Había logrado allí tres títulos (2004, 2006 y 2007) y había calificado la nueva superficie de plexicushion de "amigable" por su color azul, diferente al verde del "rebound ace" con el que se disputó el torneo durante los últimos 20 años. Pero la suerte que ha corrido en las dos semanas, despeñándose en las semifinales, abre una duda sobre su futuro.

Djokovic saltó a la pista conciente de que para ganar a Federer tendría que jugar como lo hizo su compatriota Janko Tipsarevic en la tercera ronda, arriesgando al máximo sin importarle hacer el ridículo si la magia del suizo se descubría durante el duelo. Tal y como había jugado el año pasado en la final del Masters Series de Toronto, su única victoria hasta hoy contra el suizo.

Y el de Belgrado siguió esa consigna, sin importarle que fuera el de Basilea quien le quebrara primero en el séptimo juego del primer set, o le ridiculizara después con un soberbio golpe de revés, típico de squash, que dio con el serbio por los suelos cerca de la red, en el noveno. Djokovic se concentró y rompió dos veces seguidas en el décimo y duodécimo para ganar el primer parcial en 45 minutos.

El serbio no cesaba de estirar sus brazos y espalda en cada momento que podía, pero seguía al máximo nivel. Rompió de nuevo dos veces seguidas, 3-1 y 5-1, y los gritos de "Novak, Novak, Novak" se hicieron atronadores entonces, sobre todo cuando Djokovic lograba pasar a Federer con un increíble tiro de revés, de fuera a dentro, rozando el poste de la red.

El juez de silla del partido, el francés Pascal Maria, asistía a la debacle del número uno, cuando Djokovic sirvió para ganar el segundo parcial. Fue entonces cuando le advirtió por "violación de tiempo", pero Novak no sintió la misma presión y convirtió su saque y ganó el segundo set.

Con una hora y 26 minutos de partido, se esperaba una reacción del número uno del mundo, que tras superar tres bolas de rotura, dispuso de cuatro a su favor en el cuarto juego. Ahí estuvo una de las claves del encuentro. Significaba volver o hundirse, pero Djokovic las salvó, como salvó también los dos puntos de set que Roger tuvo en su mano con saque del serbio, sublime con 13 directos, muchos de ellos en los momentos más oportunos.

En el desempate Federer dominó con 3-1 pero su rival estaba lanzado, sin freno y sus fallos llegaban, como el último, una derecha que se fue larga sin pista.

Djokovic conseguía lo que parecía imposible. El jugador que llevaba 15 semifinales del Grand Slam seguidas, desde la del 2004 en Wimbledon caía en esta ante el más joven tenista que había logrado reunir las cuatro penúltimas rondas de todos los grandes.

El último jugador que había logrado vencer a Federer en la penúltima ronda de un Grand Slam había sido el español Rafael Nadal, en la de Roland Garros en 2005.

En la final femenina del sábado, la también serbia y cuarta preclasificada Ana Ivanovic se las verá con la rusa Maria Sharapova, quinta favorita.

Por El Espectador

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