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Fabriana Arias nunca había durado tanto tiempo sin patinar, pero un pequeño llamado Juan Sebastián la sacó de la concentración de la selección colombiana de patinaje, que estuvo en los World Roller Games de Barcelona, en julio pasado, para disputar la mejor carrera de su vida. La multicampeona del mundo lleva cinco meses sin salir a la pista, aunque disfrutando al máximo su vida.
Exhausta, pero con la alegría que siempre la ha caracterizado, Fabriana reposa con su recién nacido en brazos mientras explica cómo ha sido este tiempo preparándose para ser mamá. La antioqueña empezó a hacer cosas que no había podido realizar por llevar una vida inmersa en la competencia de alto rendimiento, con una carrera más que exitosa. De hecho, tomó clases de yoga y de pilates para mantener su estado físico, hizo cursos de macramé (técnica para crear tejidos decorativos mediante nudos) e incluso pudo concentrarse en su marca de uniformes de patinaje, además de hacer un taller para niños de 9 a 17 años para que puedan transformar sus miedos en fortalezas, basado en la experiencia que le ha dado la vida misma. En realidad Fabriana logró sacar tiempo para ella después de veinte años de duros entrenamientos, grandes triunfos y mucho tiempo en el que estar lejos de casa fue un hábito.
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Como todos los campeones, nunca dejó de pensar en aquello que la apasionaba y hasta alcanzó a soñar, varias veces, que estaba de nuevo en la pista. Todavía faltan un poco más de dos semanas para que pueda volver a pensar en los entrenamientos y en la readaptación de su cuerpo para la competencia; todo, por supuesto, con la autorización de sus médicos. Fabriana tiene presupuestado que para diciembre ya pueda tener los patines puestos. Ya ha pensado hasta en la forma en la que va a entrenar sin dejar de lado sus responsabilidades de ser madre.
Primero será una jornada de rodar en el asfalto y luego otra en casa con una bicicleta sobre el rodillo. Eso sí, tiene claro que quiere estar presente en los primeros años de su hijo y que la idea es combinar la crianza con lo que más le apasiona en la vida, lo que la hace realmente feliz: patinar. Tanto así que ese es el legado que le quiere dejar a su hijo: la responsabilidad y la constancia, sin importar si su pequeño sigue sus pasos sobre ruedas, elige la pelota o quiere ser artista. Lo importante es verlo feliz. Aún no sabe qué tipo de madre quiere ser, ni tampoco qué quiere cambiar de la manera en que la criaron. Solo tiene claro que apoyar a su hijo es lo único que importa, lo que será el motor para regresar a las competencias.
Como cualquier otra madre, Fabriana sueña con que Juan Sebastián la vea ganar para celebrar juntos. “He escuchado que algunas deportistas, cuando vuelven del embarazo, regresan más fuertes. Yo quiero eso, quiero entrenar más duro y sé que Juan Sebastián será mi motor para hacerlo cada vez mejor”, aseguró la quince veces campeona mundial.
Estos nueve meses de enseñanza la han vuelto más fuerte y la han preparado de una manera distinta para lo que vendrá en el futuro. Su mentalidad ganadora se potenció con un retoño que desde hace menos de un mes nunca volverá a salir de su cabeza. Que se preparen sus rivales, porque a Fabriana Arias ya no la para nada ni nadie.
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