
Yuberjen Martinez en la Noche de Campeones en el marco de la 38ª Convención Mundial de la Organización Mundial de Boxeo (OMB).
Foto: EFE - Carlos Ortega
“Mamá, ahora sí me alcanza para su casa”, dijo Yuberjen Martínez después de ganar la semifinal del peso minimosca (46–49 kg) en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Con esa victoria, ya aseguraba la medalla olímpica que cambiaría su vida.
Días después, en la final, el colombiano se enfrentó al uzbeko Hasanboy Dusmatov. Terminado el combate, Martínez levantó tímidamente las manos, chocó los guantes y regresó a su esquina. Tal vez ya sabía lo que venía. Minutos más tarde, con el árbitro sosteniendo las manos de ambos...

Por Diego Alejandro Daza Gómez
Comunicador social y periodista de la Pontificia Universidad Javeriana. Escribe para El Espectador y ha colaborado con Directo Bogotá. Tiene experiencia en radio como locutor de la sección deportiva de Mix 92.9. Le interesan los temas deportivos y culturales.DiegoDazaGomezdadaza@elespectador.com
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