Más sabe Jersson por viejo que por diablo

El vallecaucano, que pasó por el balompié turco y argentino, llevaba más de un año sin jugar un partido oficial e incluso había pensado en retirarse. Dice que tiene cuerda para rato.

Desde que debutó como profesional cuando apenas tenía 18 años, en 1993, Jersson González sólo ha llorado dos veces: tras perder la final de 1999 ante Nacional y el sábado pasado, cuando marcó, en el último minuto, el gol de la victoria de su América sobre Itagüí.

El lateral volante vallecaucano, de 36 años, no jugaba un partido oficial desde el 6 de junio de 2010, actuando para el Bucaramanga en el torneo de la Primera B. Incluso había contemplado la posibilidad de retirarse cuando recibió una oferta de La Mechita para integrar la plantilla que tiene como principal objetivo salvar la categoría.

Aceptó de inmediato, se puso a tono físicamente y debutó con una anotación que vale oro, pues significó la victoria ante un rival directo por la promoción y tres puntos que le dan tranquilidad al equipo que ahora dirige Wilson Piedrahíta.

Además, fue su gol 84, una cifra sorprendente para un defensa, así sea especialista en los tiros libres.

¿Ha sido el momento más feliz de su carrera?

El más feliz no, porque he sido seis veces campeón y esa sensación no tiene comparación, pero sin duda fue muy emotivo, tremendamente sentimental.

¿Regresó por la puerta grande?

Sí, lo había soñado así. Estoy orgulloso de lo que hice, de la hinchada, del cuerpo técnico y del grupo humano que tenemos. Todo se lo debo a Dios, no soy fanático, pero creo en su poder. Aunque debo reconocer que hace un tiempo lo único que quería era volver a jugar, para mí eso era suficiente, pero marcar fue lo máximo.

¿Se tenía fe para el tiro libre?

Sí, siempre trabajamos eso con Rubén Darío Bustos y Julián Viáfara los días previos a los partidos. Rubén es un cobrador impresionante, pero me dio la confianza y por fortuna marqué.

La gente lo celebró como si hubiera significado un título.

Fue importante, no hay duda, este equipo ha sufrido mucho y merece lo mejor, nadie se imagina todo lo que hemos tenido que afrontar, sin plata, sin patrocinios, con la amenaza de la promoción, metidos en la Lista Clinton.

Después de haber jugado en Argentina, Turquía y varios clubes colombianos, ¿por qué volvió?

Ya tenía decidido que si no salía equipo este semestre, dejaba el fútbol, pero me llamaron del América y acepté sin pensarlo. Era un reto importante, no por plata, sino por corazón.

Al igual que varios históricos.

Sí, los que estamos acá, como Rubén Darío Bustos, Jorge Banguero, Jairo Castillo, Julián Viáfara, entre otros, no lo hacemos por lo económico, sino por el amor que le tenemos a esta institución, en la que prácticamente nacimos y salimos de las divisiones menores. Este es un club muy grande que no merece el lugar en el que está.

¿Para qué está el equipo?

Para dar la pelea, tenemos un grupo aguerrido, luchador, que deja todo en la cancha, vamos a dar lo máximo para llegar a las finales. Ojalá la gente que dice que ama al América lo apoye para que supere los problemas financieros.

Y usted, ¿hay Jersson para rato?

Seguro, siempre me he preparado bien física y mentalmente, así que tengo con qué responder. Mientras sienta que tengo cosas para aportar, seguiré aquí. Tampoco es que ahora, por este gol, me vaya a volver loco. Tengo los pies sobre la tierra y sé manejar estos momentos, los buenos y los malos.

¿Cuánto llevaba sin jugar?

Un año largo, larguísimo, desde cuando estaba con el Bucaramanga, en la B. Me fui de allá por cosas ajenas al fútbol, pues en la parte deportiva me fue bien. Pero ya la para me tenía ansioso, porque un sector de la prensa comenzó a recalcar el tema de la edad, a tratarlo a uno de exfutbolista y todo eso, por fortuna uno con hechos les calla la boca.

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