"Más vale tarde que nunca"

Ximena Restrepo dice que está orgullosa de que en Colombia se estén haciendo las cosas con planificación.

Sin duda, una de las personas más felices esta semana con las medallas de bronce conquistadas por los colombianos Luis Fernando López y Caterine Ibargüen en los Mundiales de Atletismo es la antioqueña Ximena Restrepo, quien hace 19 años se colgó la presea de bronce de los Olímpicos de Barcelona.

Radicada hace más de 19 años en Santiago, junto con su esposo chileno Gert Weil y sus dos hijas, Martina y Franka, Ximena, entre los afanes de ser la responsable de la parte técnico-deportiva de los Juegos Suramericanos de los que Chile será anfitrión en 2014, analizó las primeras dos preseas de Colombia en un Mundial de mayores.

¿Qué análisis hace desde su perspectiva de exatleta?

Siento una felicidad muy grande, porque finalmente Colombia está demostrando que puede llegar a ser un país competidor en deportes a nivel mundial. Pienso que hay talento, mucha gente que puede llegar lejos. Siento que ahora se está trabajando bien, que las cosas se están haciendo de la forma correcta, que vamos por el camino que corresponde. Se está apoyando a los deportistas y eso obviamente se va a ir viendo en los resultados, que cada vez serán mejores. Creo que ya el país es potencia a nivel suramericano, junto a Brasil; es un país referente y dentro de poco será cada vez más importante a nivel mundial.

¿Cree que desde la base de la Federación de Atletismo, el Comité Olímpico y Coldeportes se están haciendo las cosas bien o son coincidencias de generaciones exitosas?

No, no creo que sean coincidencias. Sin duda que hay un trabajo detrás, una planificación. Obviamente siempre hay cosas que se pueden mejorar y habrá gente que esté descontenta, y eso es entendible, pero pienso que Colombia está con una política deportiva como corresponde. Yo, que soy antioqueña, he visto lo que está haciendo el Inder, cómo se está trabajando, y realmente estoy impresionada por el desarrollo que ha tenido el país. Cuando yo gané la medalla, yo sólo le podía agradecer a mi mamá, a mi papá y a mi entrenadora. Yo nunca recibí un peso para una preparación. Eso es muy distinto a lo que se está dando ahora. Lamento que se haya demorado tanto tiempo, pero más vale tarde que nunca. Hay que pensar que mi medalla fue hace 19 años, pero espero que podamos seguir por este camino.

¿El talento siempre ha existido, pero hoy, entonces, se cuenta con más recursos?

Sí, tenemos gente con condiciones físicas y ahora se están haciendo las cosas bien; hay más experiencia, hay dirigentes que llevan más tiempo trabajando con el deporte, que conocen más, viajan más y copian las cosas buenas de otros países. A pesar de que hay que seguir mejorando, creo que lo estamos haciendo bien. Yo lo veo acá en Chile, donde trabajo en la organización de los Juegos Suramericanos de 2014, y me he reunido con casi todos los presidentes de la federaciones deportivas de acá, y siempre me hablan de Colombia como un referente. Me siento muy orgullosa y eso significa que se está haciendo un trabajo serio. No es, como me decía, algo que surgió, que fue lo que pasó conmigo: que se juntaron varias cosas para mi medalla. Pero tuvieron que pasar casi dos décadas para lograr otra, entonces eso fue como un chispazo. Pero ahora fuimos a un mundial y hay dos medallas. Y en los Juegos Olímpicos, si Caterine y Luis Fernando López siguen así, van a estar disputando podio.

¿Cree que esto es una reivindicación para el atletismo colombiano en un país en el que básicamente se habla de fútbol?

No exactamente una reinvindicación, porque reivindicarnos de qué, si no habíamos hecho grandes cosas en el atletismo; pero sí creo que es un descanso para que el país se dé cuenta de que hay deportistas buenos, que están trabajando duro, y eso nos da alegría.

¿Qué piensa de la carrera de Caterine Ibargüen?

No la conozco mucho. Sé que vive en Puerto Rico, que estaba dedicada al salto alto antes, pero pienso que por su edad, por el tiempo y el recorrido que lleva en el atletismo, es una persona que ya tiene la madurez, ya no está jugando, tiene claro lo que quiere. Se vio ahora: estuvo compitiendo en el circuito europeo y le fue supremamente bien, y conoce el ámbito mundial, porque ha competido con las mismas rivales en varios circuitos mundiales, y eso es lo que se necesita, perderle el susto a la competencia. Y afortunadamente ella ya lo entiende.

¿En este proceso los atletas colombianos han ganado esa madurez mental?

Por supuesto, la confianza es fundamental en un deportista. Cuando una persona como Caterine lleva varios meses en Europa compitiendo, ha visto lo que es, conoce el nivel; al llegar a un mundial, aunque le produzca susto, ella sabe para dónde va. Esa ansiedad no existe. En el proceso anterior no se competía en la élite mundial. Sólo cuando uno se ha codeado puede ir a un mundial y ganar medallas.

¿Cree que detrás de Caterine vienen otras, que habrá un buen relevo generacional?

Se está trabajando con gente joven también. Obviamente, un talento como el de Caterine no aparece todos los días, ni en el salto triple. Seguramente vendrá otra niña de otra prueba, el atletismo tiene muchas modalidades, pero se está trabajando y hay apoyo. Cuando el apoyo existe es distinto. El atletismo es un deporte en el que muchas de las personas que lo hacen tiene muchas dificultades, y si no les podemos garantizar que se entrenen como corresponde, sobre todo que logren salir, competir y ver cómo es el mundo, es muy difícil. Pero ahora se está dando, se está trabajando con ellos, con esa gente nueva, que viene y, si tiene el apoyo, puede llegar lejos.

¿Podemos soñar con una medalla olímpica?

Caterine es una contendora para medalla en los Olímpicos. Obviamente, uno nunca sabe, uno se puede lesionar, pueden pasar muchas cosas. Pero si todo resulta bien, ella podría perfectamente pelear por una presea. Tiene todo el talento, condiciones y madurez.

¿Cómo recuerda su medalla olímpica?

Cuando me fui a vivir a Estados Unidos, empecé a conocer un nivel más alto en el atletismo y empecé a darme cuenta de que tenía las condiciones para estar de igual a igual con cualquier competidora. En cuanto a los Olímpicos de Barcelona, ese día yo estaba asustada, nerviosa, con mucha ansiedad, porque sabía que podía ganar una medalla, y eso a veces juega en contra. Pero tuve control, porque venía de una ronda clasificatoria muy buena, y por eso sabía que podía dar la pelea en la final, que tenía con qué competir.

En ese momento, ¿fue consciente de la magnitud de lo que ganó?

No, uno no es muy consciente. Tan inconsciente era que me gané la medalla y me querían llevar a Colombia para celebrar y les dije que no, porque tenía que seguir compitiendo en Europa. Yo fui al país mucho después de ganar la medalla. Pero cada vez la valoro más, y me doy cuenta de lo difícil que fue haberla conseguido.

¿Cómo fue su experiencia en mundiales?

Tengo experiencias amargas. El primero al que fui me fue bien. Era muy joven, en el de Tokio, tenía 22 años y quedé sexta. Después, en el segundo, tras los Olímpicos, llegaba con la mejor marca del mundo, iba a ganarlo, y además no se presentaron las dos que me habían ganado, pero me lesioné y quedé quinta. Las cosas son así en el deporte.

¿Se pueden comparar su carrera con la de Caterine?

No, nada que ver. Caterine es excelente, ella tiene el mismo nivel al que llegué yo, está metida en el nivel mundial, lo van a ver en los Olímpicos, va a estar peleando la medalla de oro, tiene con qué hacerlo. Ella es ella y yo fui yo, pero han pasado muchos años desde que hice atletismo. Ella es una saltadora excepcional, tiene todas las condiciones y puede llegar a ser mejor que yo, puede ganarse un oro. No se puede comparar, son épocas distintas.