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El español Alberto Contador no oculta la emoción cuando recuerda aquel soleado domingo 29 de julio de 2007, su día mas glorioso como ciclista profesional. “Escuchar el himno de mi país en lo mas alto del podio del Tour de Francia, en los Campos Elíseos y con la camiseta amarilla, fue un sueño hecho realidad”, confiesa.
Durante la entrevista, exclusiva con El Espectador, la voz de este madrileño, de 25 años, campeón vigente de la prueba ciclística más importante del mundo, denota algo de melancolía y bastante tristeza. Es que parece no terminar de asumir una realidad que lo martiriza: la de ser el primer corredor en 105 años de historia del Tour, que no podrá defender su título luego de que los organizadores decidieran excluir de la edición 2008 al equipo Astana, del cual forma parte desde octubre pasado, cuando el Discovery, conjunto con el que se consagró en tierras galas, se disolvió por falta de patrocinio.
La determinación de las autoridades francesas se fundamenta en la probada responsabilidad que el equipo de origen kasajo tuvo en los escándalos de dopaje que mancharon últimamente al ciclismo internacional.
Por eso, el momento que vive Contador dista mucho del que recordaba en el comienzo del reportaje: “Cada entrenamiento estaba enfocado hacia el Tour. Ahora la sensación que tengo es de incomprensión por todo lo que sucede. Parece que el ciclismo se queda sin reglas porque se toman decisiones sin lógica, aunque a mí ya nada me sorprende”.
¿Ha cambiado la estructura de su nuevo equipo tras las acusaciones del pasado inmediato?
Sí, está totalmente reformado, ya que el material y el equipo técnico son nuevos. Se han invertido 500.000 euros en medidas antidopajes y cada uno de los 30 corredores fuimos sometidos a 12 controles para despejar cualquier tipo de sospechas. Más no se puede hacer.
¿Se siente un campeón cuestionado?
El ambiente del ciclismo está un poco loco y siempre está la sospecha sobre el que gana. Es un problema que afecta al deporte desde hace mucho tiempo y a mí me provoca impotencia. Siempre he estado dispuesto a colaborar en las investigaciones que se realizaron y nunca me encontraron sustancias prohibidas. Merezco estar en el Tour por méritos propios y porque tengo opciones reales de ganar. Sin embargo, no me lo permiten.
Los organizadores aclararon que la medida no es en contra suya y que podrá participar si cambia de equipo…
Nunca tuve un plan B. El único plan era correr el Tour, pero nunca me perdonaría dejar tirada a mi gente.
¿Cuál es la forma de cambiar la cada vez más deteriorada imagen del ciclismo actual?
Cada integrante de este deporte tiene que aportar su granito de arena. Quizás la exigencia del llamado pasaporte biológico para cada corredor sea una buena iniciativa, aunque para llevarla a cabo depende de presupuestos económicos suficientes. No se pueden seguir con las prácticas antideportivas de antes. El ciclismo necesita ganar en credibilidad.
Pasión de adolescencia
Con las convicciones firmes a pesar del dolor que lo embarga, el pedalista ibérico acepta iniciar un repaso por su vida, la cual sufrió un cambio evidente de la mano de la consagración profesional. “Me ha sorprendido en sobremanera el reconocimiento de los aficionados durante la pretemporada que hice en Nuevo México. Personas que viven a tantos kilómetros de distancia de España me saludaban y sabían de mis logros. Como ciclista ahora tengo mucha más tranquilidad, ya que sólo preciso entrenar, el resto de mis necesidades están cubiertas y eso se lo debo al Tour de Francia”.
¿Quién le inculcó su afición por el ciclismo?
La mía es una historia curiosa, porque recién a los 16 años me aferré a este deporte, gracias a mi hermano mayor, Francisco, quien me regaló su vieja bicicleta. Una vez que me monté en ella, no volví a bajarme.
¿Es verdad que durante su adolescencia soñaba con ser veterinario?
Siempre me llamaron la atención los animales, en especial los pájaros. Ahora mismo tengo 14 jilgueros en mi casa, a los que no puedo dedicar mucho tiempo. Me fascinan.
¿Quién es su modelo como corredor?
Los que más me han impresionado siempre han sido Lance Amstrong y Marco Pantani. A los dos los he disfrutado por televisión. Los éxitos de Miguel Induraín me pillaron siendo muy pequeño y no los pude seguir mucho.
¿Cómo se entrena diariamente?
Lo que es montaña y bicicleta, hay días en la semana de seis horas de rutina muy fuerte que se combinan con otros de sólo dos horas de entrenamiento. En invierno también hacemos gimnasio y natación. La clave es mentalizarse de que uno es ciclista de élite desde que se levanta hasta que se acuesta. La alimentación, el descanso y lo que uno hace el resto del día, van encaminados a conseguir el máximo rendimiento en la bicicleta.
Admirador de Soler
Su equipo de fútbol favorito es el Real Madrid y cuando sus actividades se lo permiten, suele practicar la caza menor. “Me sirve para andar por el campo, despejar la mente y fortalecer mis piernas”, asegura.
Los temas amenos se van agotando y la conversación vuelve a girar en torno al ciclismo y, especialmente, a la opinión de Contador sobre Mauricio Soler, el corredor colombiano consagrado como el rey de la montaña en el pasado giro francés: “Es un ciclista fortísimo. Lo que hizo en el Tour anterior fue increíble, sobre todo la etapa que ganó en Brianzon, porque es uno de los tramos más exigentes. La verdad es que me sorprendió su rendimiento. Creo que con la confianza y experiencia que fue sumando, puede estar incluso mejor que el año pasado”.
¿Cuáles son sus candidatos para el Tour 2008?
Cadel Evans (Australia), Denis Menchov (Rusia) y mi compatriota Alejandro Valverde.
¿Cómo será ahora su temporada?
Hasta junio seguiré cumpliendo con el calendario previsto en distintas ciudades de España y luego deseo correr en los Olímpicos”.