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Aunque el arquero paraguayo Aldo Bobadilla está concentrado con su selección en la población francesa de Evian-les-Bains, en donde se prepara para el Mundial de Sudáfrica, la mente del cuidapalos titular del Independiente Medellín estará esta tarde en el estadio Atanasio Girardot, en donde el conjunto paisa intentará remontar el 3-1 de la ida en Barranquilla.
Por una disposición de la Fifa, el cuidapalos guaraní tuvo que unirse a su selección desde el fin de semana pasado, por lo que el juvenil Brayan López lo reemplazó en la semifinal del torneo colombiano.
Aldo, como le gusta que lo llamen, asegura que Paraguay hará un gran papel y que en lo personal viaja al Continente Negro con la ilusión de reeditar una carrera de éxitos en canchas suramericanas.
Usted ya sabe cómo es un Mundial, ¿qué expectativas tiene para el próximo?
En 2006 arranqué de suplente y terminé de titular. Ahora tengo la ilusión de lograr cosas grandes con la selección.
¿Cómo ve el equipo?
Hay una nueva generación de jugadores, con un gran cuerpo técnico, que ha hecho méritos para estar ahí. Vamos con lo mejor que tenemos. Veo a Paraguay en la final. Tenemos equipo para eso. Porque lo duro es pasar la primera ronda, ya luego es mano a mano. Puede llegar uno al arco 20 veces y nada. O llegar una vez y gol.
¿El incidente de Salvador Cabañas golpeó mucho al grupo?
Demasiado. Él es una gran persona, un gran jugador. Duele ver a un ser querido en esas condiciones, pero también anima verlo mejorar. Está mejor en su parte motriz. Habrá que darle tiempo, pero creo que volverá. Seguramente le dedicaremos un éxito, porque va a estar con nosotros.
Usted es uno de los jugadores que más conocen al técnico Gerardo Martino, ¿qué opinión tiene de él?
Es un tipo abierto, claro, sin misterios, muy trabajador y que apoya al jugador a muerte.
¿Desde niño quiso ser arquero?
Claro, y desde niño me gustaban Tony Schumacher, el alemán, y Dino Zoff, el italiano. Mi ídolo en Pedro Juan Caballero, el equipo en el que arranqué en Primera, fue Roberto El Gato Fernández, ex arquero de Cali. Me encantaba por serio y tranquilo para atajar. Luego lo vi en el Mundial del 86 y quedé encantado. Por ahí tuve la suerte de estar con él en Cerro Porteño.
¿Qué le dejó su paso por Boca Juniors?
Haber jugado en uno de los clubes más grandes del mundo no tiene precio. Salimos dos veces campeones. Hay gente que paga mil dólares para verlo y saltar en la tribuna, ¡imagínese! Yo tuve la fortuna de jugar allá. La cancha tiembla. El césped se mueve, de verdad. Es indescriptible.
Luego se da lo de su venida a Colombia…
Tenía una opción en Turquía, pero no pude llegar a un acuerdo. Ahí apareció Medellín. Y como el técnico de la selección me dijo que necesitaba que jugara, me vine a Colombia. Claro, tenía un poco de temor. Yo venía a jugar en Copa Libertadores o con la selección y me iba bien, pero ya quedarme era otra cosa. Que guerrilla, que inseguridad. Pero ya soy un colombiano más. Me choca que hablen mal de este país.
¿Y está contento en el Medellín?
Sí, yo quiero volver y cumplir mi contrato hasta diciembre, pero depende del Medellín, aunque ahora estoy enfocado solamente en hacer un buen Mundial.