Mi mayor rival soy yo

Estas 26 medallas que he ganado representan a Colombia y son el fruto de mi pasión y disciplina. Solo puedo dar gracias por este año tan maravilloso que me trajo otro título mundial y poder ser campeona centroamericana un título que tenía pendiente.

/ Luis Ángel - El Espectador

En junio, cuando sufrí la lesión en la rodilla, supe que esta sería una temporada difícil. Tenía claro que mi objetivo para este año era volver a ser campeona mundial y practiqué con tenacidad para poder lograrlo. Sin embargo, la lesión me obligó a parar dos meses.

Tuve momentos de tristeza, me desanimé un poco pero decidí seguir luchando, entregando siempre lo mejor de mí. Cuando llegó el Mundial de Patinaje en Rosario, Argentina (el pasado 13 de noviembre) no gané la cantidad de medallas a la que estaba acostumbrada. Obtuve solo dos, luchadas.

Competir en el Mundial era mi gran anhelo y estaba mentalizada en que no importaba el dolor ni el sacrificio. Quería llevarme el oro y lo logré. Obtuve el mejor tiempo en los 500 metros por delante de mi compañera, Hellen Montoya y de la argentina Rocio Berbel. La experiencia me ayudó a comprender la importancia del camino que he recorrido en mi carrera deportiva. La pasión, la entrega y la disciplina me han ayudado a convertirme en la mejor patinadora del mundo. Desde que comencé esta carrera, cuando tenía 11 años, aprendí lo que significa no rendirse ante las dificultades. Entendí con cada caída, mientras aprendía a patinar en el barrio Simón Bolívar de Cartagena, que podía levantarme, cada vez con más ganas y menos temor. Por eso, sin importar las circunstancias, entreno siempre para ser la mejor. Mi mayor rival soy yo. El camino no ha sido fácil. He tenido que batallar contra el asma que durante mucho tiempo me impidió patinar. También tuve que enfrentar las rudezas de la competitividad. En 2012 tuve que renunciar al Mundial en Roma, Italia, por un supuesto dopaje. Falsos testimonios de quienes me querían ver derrotada. Sin embargo, la experiencia me fortaleció y me ayudó a tener confianza en mis capacidades.

Por eso, cuando empiezo a correr, dejo de lado a la mujer sencilla, humilde y vanidosa que soy fuera de la pista, y se apodera de mí la rudeza, la fuerza y la emoción por ganar. Eso fue lo que experimenté después de ganar en Argentina y empezar a competir en los Juegos Centroamericanos y del Caribe Veracruz 2014.
Fue una competencia difícil pero me sentía fuerte y segura en la pista y eso fue lo que me llevó a ser campeona centroamericana. Un logro que tenía pendiente y le doy gracias a Dios porque un sueño más se hizo realidad.

Aun así he tenido momentos de duda. Este año sentí que en mi campo ya lo había logrado todo, que mis metas y sueños habían sido cumplidos y las cuentas estaban saldadas. Después de esto pensé alejarme del patinaje, retirarme en 2015 y dedicarme a mis estudios. Sin embargo, Dios que ha sido el motor de mi vida, puso en mi camino personas que me mostraron que aún tengo motivos por los cuales luchar y que Colombia tiene con Jercy una gran patinadora para mucho tiempo.

Ahora mi objetivo es completar 30 títulos mundiales. Estoy motivada para lograrlo y por eso debo entrenar fuerte. Después de lo que ya he logrado recibiré con gran amor todo lo que venga. Quiero ser ejemplo para otros deportistas y que el mundo sepa que los colombianos podemos llegar muy lejos. 

* Adaptación hecha por María Alejandra Moreno

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