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“Mi novia es la bicicleta”

En Varese, Italia, el cundinamarqués de 22 años de edad repitió la hazaña de ‘Cochise’ Rodríguez hace 37 años. Los antioqueños Marlon Pérez, Santiago Botero y María Luisa Calle también se pusieron la camiseta arco iris.

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Luis Guillermo Ordóñez
26 de septiembre de 2008 - 11:47 p. m.
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Nunca soñó con ser policía, bombero, médico o profesor, como los otros niños de su barrio. Fabio Duarte siempre tuvo claro que cuando fuera grande sería ciclista profesional, como los que veía rodar a toda velocidad por la calle principal de su pueblo, Facatativá, paso obligado de muchas etapas que llegaban o salían de Bogotá.

Y en las carreteras cundinamarquesas aprendió todos los secretos del deporte. Primero en una bicicleta de cross, después en una panadera y luego en una semiprofesional que estrenó como a los 14 años, cuando el profesor Jaime Calderón descubrió su talento y lo vinculó a la liga departamental.

“Tenía condiciones especiales, personalidad, capacidad para ascender y una tremenda potencia en las piernas”, explica Calderón, uno de los artífices del éxito del nuevo campeón mundial de la prueba de ruta categoría sub 23, al lado de personas como Guillermo y Alfredo Cardozo y Jaime Murra, quienes lo apoyaron y acompañaron “en las buenas y en las malas”, como explica el mismo Fabio.

El corredor, que el pasado 11 de junio cumplió 22 años, mide 1,75 metros y pesa 63 kilos. Su primera gran actuación fue en 2005, cuando ganó la Vuelta a Colombia sub 23. En ese entonces corría para el equipo UNE, con el que repitió título un años después y fue el mejor de su categoría en la Vuelta a Colombia élite.

Hasta que el entrenador Gianni Savio le propuso irse a correr a Europa con el equipo Selle Italia, en la temporada 2007. “Tal vez me fui demasiado temprano. Estaba muy joven y sufrí mucho. Me dieron muy duro la soledad, el cambio de idioma y sobre todo el frío”, acepta Fabio, quien no obstante era considerado el líder de una nueva generación de figuras del ciclismo nacional, al lado de Sergio Luis Henao, Jarlison Pantano, Cayetano Sarmiento y Jaime Suaza.


Por eso regresó al país y se vinculó al equipo Colombia es Pasión, con el que tiene contrato hasta diciembre próximo. Este año ganó una etapa y fue segundo de la Clásica de Anapoima y protagonizó un espectacular duelo con su amigo Sergio Luis Henao en la Vuelta a Colombia Sub 23, en la que quedó subcampeón.

Una fuerte caída en esa misma prueba le ocasionó una delicada fractura en su brazo izquierdo, por lo que estuvo tres meses fuera de actividad. “Pero desde junio comencé a entrenarme pensando en el mundial, que era mi gran objetivo este año. Estuve en varias carreras, entre ellas el Tour de L’Avenir, en el que fui protagonista”, dice Fabio desde Italia, en donde terminan hoy los mundiales de ciclismo con la prueba élite masculina, en la que estarán los colombianos Mauricio Soler y Leonardo Duque.

Y aunque es extrovertido y buen conversador, habla muy poco de su vida privada. “Es que en realidad mi obsesión es el ciclismo, mi novia es la bicicleta. Me la paso todo el tiempo entrenando, viajando o descansando. Por ahí lo único raro es que soy aficionado a los carros, los prototipos, los modelos raros”, cuenta el campeón, quien vive con su abuela María Josefa, su padre Fabio Nelson y varios de sus ocho hermanos.

Para Raúl Mesa, el mejor técnico colombiano de la historia, quien dirigió a Duarte durante dos temporadas, “él es un corredor muy inteligente, profesional y bien dotado, que seguramente le dará muchas más alegrías al país. Hay que llevarlo con calma y ayudarlo a madurar, pero tiene una enorme condición y cualidades para triunfar en Europa”.

El actual entrenador de la selección nacional, Oliverio Cárdenas, señaló que “el viernes ganó a lo grande, dio una tremenda demostración de astucia para correr. Mantuvo la calma en los momentos claves y tuvo decisión a la hora de atacar. Le mostró al mundo la calidad y sobre todo la evolución del ciclismo colombiano, pues hace algunos años era impensable que uno de nuestro muchachos ganara una competencia así”.

Fabio Duarte logró su consagración y les siguió dando motivos a los niños de su pueblo, que lo ven pasar diariamente a toda velocidad, para seguir soñando con ser ciclistas profesionales, así como un día él mismo lo soñó y lo hizo realidad.

Por Luis Guillermo Ordóñez

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