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El 13 de abril de 1980 el español Severiano Ballesteros se consagró campeón del Masters de Augusta. Su imagen, caminando victorioso por el green del hoyo 18 bajo la espectacular ovación de más de 5.000 personas, inspiró a un niño de nueve años que veía el torneo por televisión y que de inmediato le dijo a su madre, Mary: “Algún día yo haré eso. Voy a ganar ese torneo y a dar el paseo triunfal”.
Ese día llegó 24 años después, cuando Phil Mickelson se puso su primera chaqueta verde, la que distingue a los ganadores del torneo más tradicional e importante del golf mundial. Se repitió dos años después. Y nuevamente el domingo pasado, cuando el jugador nacido en San Diego, California, el 16 de junio de 1970, conquistó el trigésimo octavo título de su carrera profesional, el más significativo.
Porque apenas embocó la bola para apuntarse un berdie en el hoyo 18, miró al cielo, agradeció el aplauso de los aficionados y fue en busca de su esposa, Amy, a quien le diagnosticaron cáncer de seno hace dos años. “Fue el peor momento de mi vida”, explicó el jugador, padre de Amanda, Sofía y Evan, de quienes se hizo cargo mientras su mujer asistía a las quimioterapias.
“Todas las victorias son valiosas, pero ésta es más especial, es de ella”, agregó Mickelson, quien es el principal benefactor de tres fundaciones que trabajan por los miembros de las fuerzas militares heridos en combates.
Con su triunfo en Augusta, uno de sus campos preferidos, al lado del que él mismo diseñó en Whisper Rock, Scottsdale, Arizona, Phil se consolidó como el número 2 del escalafón mundial del golf, todavía muy atrás de Tiger Woods, pero sin duda como el primero en el corazón de los aficionados.
“A Tiger lo admiran, a Phil lo quieren”, señala Edmund Roberts, uno de los oficiales del Masters, quien ha visto cómo su carisma y espíritu de lucha le ha permitido ganarse el cariño de la gente. “Siempre está sonriente, de buen humor. Nunca niega un autógrafo o una fotografía, incluso si tuvo una mala jornada o si va a comenzar a jugar”, agrega.
Como si fuera poco, los medios y los patrocinadores también lo adoran, así no “venda” siquiera la mitad de Woods.
Fred Nobles, experto en mercadeo, explica: “Mickelson es el tipo de deportista que asume su papel secundario con tan buena actitud, que termina siendo el protagonista. En eso tienen que ver sus estudios de psicología. Sabe hacer de una situación mala algo productivo”.
Especialmente ahora, tras las polémicas relaciones extramatrimoniales de Tiger, quien sigue siendo un héroe para la gente, Phil es el modelo a seguir, un hombre bueno que encarna los valores que busca la sociedad.
Phil recuperó el segundo puesto
El estadounidense Phil Mickelson recuperó el número dos de la clasificación de golfistas profesionales, tras lograr el domingo su tercera victoria en siete años en el Masters. El líder de la clasificación sigue siendo su compatriota Tiger Woods, con 11,75 puntos de medía.
El golfista colombiano Camilo Villegas, tras terminar en el puesto 38 de Augusta, descendió a la casilla 13, con 4,51 unidades.
En la clasificación de ganancias, el británico Ian Poulter marcha en la primera posición, con 1’376.800 euros, seguido por el sudafricano Charl Schwartzel (1’281.539). Villegas es séptimo con 585.381.