Miguel Ángel Rodríguez, un guerrero de oro

El pasado 13 de julio este bogotano de 29 años se coronó campeón en el torneo de squash de los Juegos Panamericanos de Toronto.

Miguel Ángel Rodríguez, campeón panamericano de squash. / Gustavo Torrijos

Cuando Miguel Ángel Rodríguez comenzó a practicar squash, la raqueta era más grande que él. Tenía tres años y aprovechaba cualquier ocasión para meterse a las canchas e imitar los movimientos de su papá, Ángel Rodríguez, quien era campeón nacional de la disciplina y se mantuvo en la cima por once años.

A pesar de que Miguel Ángel nació y creció en el mundo de un deporte que en Colombia ha sido exclusivo, por la inexistencia de canchas públicas y la baja accesibilidad de las pocas que se encuentran en clubes privados y cajas de compensación, con su esfuerzo y dedicación ha logrado impulsar el squash en todo el país y convertirse en un referente a nivel mundial luego de obtener importantes triunfos en los mejores eventos.

El pasado 13 de julio este bogotano de 29 años se coronó campeón en el torneo de squash de los Juegos Panamericanos de Toronto y contribuyó para que el equipo nacional alcanzara la mejor actuación en la historia de las justas, donde suma 26 medallas de oro hasta el momento.

A su regreso de territorio canadiense, Rodríguez habló con El Espectador sobre la presea dorada, su tercera consecutiva en unos Panamericanos, y lo que viene para el resto de temporada.

Usted fue el abanderado de la delegación colombiana en Toronto. ¿Cómo vivió ese momento?

Ser el capitán del equipo nacional es una experiencia indescriptible. Es una responsabilidad muy grande, pero siempre será un orgullo representar a Colombia en un evento de la talla de los Panamericanos. Creo que haber sido el abanderado me hizo llegar más motivado que nunca.

La final contra el peruano Diego Elías resultó vibrante. ¿Cuál fue la clave para alcanzar el oro?

Faltando dos días para empezar a competir tuve un problema en un tobillo, pero los médicos del Comité Olímpico estuvieron atentos día y noche. Tuve que ahorrar energía durante los primeros partidos. Me tocó jugar en la final contra Diego Elías, campeón mundial júnior, y ahí necesité de toda mi experiencia y exigirme al máximo. El partido duró 80 minutos, pero no me importó, yo quería revalidar mi título luego de alcanzar el primer lugar en Río 2007 y Guadalajara 2011.

¿Cómo fue la convivencia con el resto de los atletas colombianos en la Villa Panamericana?

En la Villa nos asignaron tres pisos en el mismo edificio. Eramos como una familia. Tuve la oportunidad de compartir con Mariana Pajón y Jackeline Rentería. No conocía a Jossimar Calvo e hicimos una buena amistad. Hablábamos mucho cuando sabíamos que íbamos por una medalla de oro.

Luego de obtener el oro, ¿cómo será su calendario en lo que resta de la temporada?

Se viene una segunda parte de temporada muy exigente. Dentro de un mes y medio saldré a defender mi título en el Colombian Open, que se disputará en el Club El Nogal. Luego iniciaré una gira entre septiembre y diciembre, que me llevará a Manchester, San Francisco, Filadelfia y Catar. Posteriormente regresaré a Colombia a defender el título en los Juegos Nacionales y de allí viajo al Campeonato Mundial en Seattle. Finalmente estaré Hong Kong.

¿Cuáles son las expectativas para estos eventos?

Conservar mi cuarta posición en el ranquin mundial. También me he propuesto llegar a una final de torneo de las Series Mundiales, que equivale a un Grand Slam en tenis.

¿El año 2015 ha sido el mejor en su carrera?

Ha sido un año inolvidable, lleno de triunfos y con grandes resultados. Espero terminarlo en el mejor nivel para alcanzar mi gran objetivo, que es en convertirme en el squashista número uno del mundo en dos o tres años.

Si su papá fue el precursor del squash en Colombia, ¿usted se siente como el responsable de hacerlo crecer en el país?

Sí. Mis participaciones representando a Colombia sirven para que crezca cada vez más la práctica de este deporte. Ya hay 250 participantes en las válidas nacionales y una gran cantidad de niños practicándolo. Yo soy su referente y eso me llena de orgullo. Me motiva para ser el mejor.

¿Qué hace falta para que el squash se masifique?

El squash ha crecido en el país porque es un deporte que se puede practicar a cualquier hora del día y es sano. Ya tenemos canchas públicas en Medellín, y Bogotá también tiene un complejo nuevo. Además encuentras canchas en los conjuntos residenciales, en las universidades, en las cajas de compensación. Eso sí, necesitamos más canchas públicas. Es una realidad que no todos pueden acceder a clubes privados.