"Mis ganas son siempre las mismas"

El argentino, estrella del Barça y mejor jugador del mundo, luce ahora la cinta de capitán de su selección.

“Estoy contento, tranquilo y agradecido con esta responsabilidad, aunque eso no me hace diferente”, dijo.

India es un país que posee 1.200 millones de habitantes y una pobreza que carcome. Aquí, 230 mil personas sufren problemas alimentarios y en Calcuta el 40 por ciento de sus 20 millones de ciudadanos vive en las calles. Sin embargo, por estos días, lo que les hace cosquillas en el estómago a los indios no es el hambre. Ellos, los pobres, están felices. Igual que los ricos, amantes del cricket. Todos, sin distinción de clase social, sonríen por la presencia de Lionel Messi, el astro argentino que llegó hasta este rincón del sur de Asia con la selección de Argentina. El que revolucionó una nación que vive la “Pulgamanía”.

Cuando aterrizó en el aeropuerto Netaji Subhash Chandra Bose de esta ciudad, fue recibido por unas dos mil personas, que lo siguieron a bordo de sus vehículos hasta el hotel Hyatt Regency, donde se alojó el equipo albiceleste. La pasión fue en aumento y tuvo su pico máximo el viernes, día en el que Argentina jugó ante Venezuela en el estadio YBK de Salt Lake. Entonces, casi que tuvo que ser custodiado desde el campo de juego hasta el micro por un regimiento de oficiales del Ejército. Y ni hablar del interés que provocó en los periodistas indios, que se pasearon por los pasillos de la concentración como si fueran Droopy, aquel simpático perrito de los cómics, y surgían en todo momento, hasta detrás de las macetas.

¿Qué sensaciones se lleva de Calcuta?

Es increíble, no esperaba que en la India fuera a recibir ese cariño que me demostraron desde que llegué y, la verdad, estoy agradecido por cómo se comportaron conmigo.

¿Hay alguna imagen que haya visto aquí y no pueda olvidar por el resto de su vida?

Cuando fui al aeropuerto me sorprendió la cantidad de gente que había a las 4 a.m. Lo mismo que pasa cuando vamos a entrenar, cuando salimos a la cancha, el viernes, que estaba prácticamente llena con muchos indios con la camiseta argentina. Eso fue increíble.

¿Lo satura, lo disfruta o le da miedo?

Lo disfruto. Todo lo que rodea a la selección, lo grande que es, cómo se vive en todas las partes del mundo, realmente lo gozo.

Abre su corazón

Leo genera todo eso y más. Por eso es un privilegio poder hablar con él, multicampeón con la camiseta del Barcelona, ídolo de millones en todo el planeta y referente máximo de su selección. El Espectador estuvo con Messi, quien habló de todos los temas. En especial, de esa cinta de capitán que luce a partir del nuevo ciclo de Alejandro Sabella, la que hasta la Copa América le perteneció a Javier Mascherano. En la confitería del hotel se desnudó ante la grabadora. Sereno, tranquilo, con la madurez de los 24 años cumplidos en junio.

¿Siente más responsabilidad ahora que tiene la capitanía?

No, es la misma responsabilidad que tenemos todos, desde el primero hasta el último jugador. Yo quiero lo mejor para la selección y para mí. A veces se da, otras no, pero con los mismos objetivos y las ganas de siempre.

¿Qué sintió cuando el utilero le puso el brazalete?

Fue algo especial. Pero, como dije siempre, no cambia nada en mí a la hora de entrar a la cancha.

¿Y qué le dijo Mascherano?

Fue un cambio de cinta entre amigos. Fue una cosa consensuada. Él fue quien más me dijo que la agarre, que la use yo. Fue el primero que me dijo que tenía que ser el capitán.

¿Pero la cinta significa algo fuerte desde lo grupal?

La verdad es que cuando Sergio Batista se hizo cargo de la selección, con Masche habíamos hablado de la posibilidad de que yo fuera el capitán. Pero creo que este era el momento, estoy contento por recibir la cinta, la quería. Creía que era el instante de agarrarla. Espero que me traiga suerte llevar adelante este nuevo rol.

Ahora que usted es el capitán, algunos dicen que mejor no vaya a protestar porque lo pueden amonestar.

No, para nada. Yo escuché que se decía que no soy líder o no podía ser capitán. Hay muchas otras cosas que hacen falta para ser capitán, que hay que demostrar. Lo fundamental es que me gané el respeto de mis compañeros.

Quienes lo conocen bien dicen que, cuando se enoja, es bravo.

Sí, quien me conoce sabe cómo soy, diferente con mis compañeros a como me ven haciendo una entrevista. Estoy contento, tranquilo y agradecido con la cinta en esta nueva etapa.

Pero, en definitiva, ¿se siente líder del equipo?

La verdad es que no sé qué es un líder, me siento respetado por mis compañeros, sé que por lo que hago dentro de la cancha ellos me tienen ese respeto, como lo tenemos todos hacia el otro.

Sabella dijo que hay que dejarlo en paz para que pueda rendir en su máximo nivel.

Sí, siempre estoy tranquilo, más allá de que escuché muchísimas críticas que, por ahí, fueron bobadas. Lo hacen por cualquier cosa y, obvio, me molestan pero, al mismo tiempo, estoy tranquilo, sé lo que quiero en la selección, lo que doy, lo que siento. Después, lo que digan me da bronca, pero no depende de mí ni me preocupa.

Y esas cosas que le dan bronca, ¿lo ayudan a jugar mejor?

No, no tiene nada que ver. Yo sé lo que soy, lo que quiero para la selección, para mí. Siempre que salgo a la cancha intento dar todo y estoy tranquilo con eso. Mis ganas son siempre las mismas.

En los últimos partidos tuvo buen rendimiento y se le negó el gol. ¿Eso lo tiene un poco inquieto?

Sí, la verdad es que hago goles con mucha facilidad en el Barcelona, casi sin quererlo, y acá lo busco de todas maneras y a veces no puedo convertir. La mayoría de las veces. Debe ser eso, que tengo que tener la tranquilidad para cambiar; para, ante situaciones claras, no tener la presión esa de querer hacer el gol y que la ansiedad me juegue en contra.

Los relevos

La Copa América quedó atrás, pero la espina continúa clavada en el corazón de Messi. Porque perdió la gran oportunidad de destacarse ante su público, en su país, ese que todavía le recrimina ciertas actitudes.

¿Cómo vive tantos cambios de técnico en la selección?

Es algo nuevo. Siendo totalmente honesto, no es bueno que la selección cambie de técnico tan seguido. Lo mejor sería tener un proyecto a largo plazo, dejar trabajar al entrenador de turno, pero también es verdad que dependemos de los resultados. Pasó en el Mundial y ahora en la Copa América. Con Uruguay tuvimos mala suerte y el Checho se tuvo que ir porque no cumplimos el objetivo. Ojalá que cambien las cosas y Alejandro pueda estar mucho tiempo con nosotros, porque falta por mejorar, especialmente en defensa.

¿Qué hablaron entre ustedes, tras el cambio de Batista?

Como siempre, la responsabilidad es compartida. Los que salimos a la cancha somos nosotros y sabemos que no cumplimos el objetivo planteado antes de empezar, que era salir campeón. Pero tampoco somos los que decidimos quién tiene que venir o quién se tiene que quedar.

¿Se preguntan qué pasa en la selección que están los mejores y no se consigue el objetivo?

Hace tiempo que muchos de nosotros estamos acá y pasamos situaciones malas, cosechando derrotas, fracasos, y la verdad que sí, nos preguntamos cuándo vamos a tener alguna a favor.

¿Qué destaca de Sabella?

No tuvimos tiempo de nada. Pero, por lo poco que pudimos hablar y entrenar, es un técnico trabajador, continuamente está corrigiendo cosas y quiere lo mejor para la selección.

¿Qué cambios notó en el juego?

Como antes, intentamos tener la pelota, lo hicimos mucho a pesar del calor y la cancha. Venezuela nos creó pocas situaciones y nosotros, bastantes a ellos. Pudimos haber hecho otro gol.

¿Las eliminatorias van a ser más difíciles de lo que la gente piensa?

Sí, ya pasó en las eliminatorias pasadas, vimos lo complicado que fue clasificarnos. Jugar de visitante en canchas con mucha altura, y otras situaciones que hay que pasar, hacen que todo sea difícil. Pero es así para todos, hay que estar bien e intentar ganar lo máximo posible. Hacernos fuertes de locales y las salidas que tengamos, intentar sumar también de a tres.

También, Leo habla de nombres propios. De sus viejos y nuevos compañeros de la selección y hasta de su máximo rival, Mourinho.

La selección local recuperó un jugador importante como Juan Román Riquelme. ¿Lo ilusiona jugar con él en eliminatorias?

Sí. Como dije siempre, Riquelme es un grandísimo jugador, más para el estilo que estamos usando nosotros ahora, que tenemos mucha posesión de la pelota. Es un jugador que puede ser un nexo muy bueno entre el medio y los delanteros para que llegue la pelota bien. La verdad es que me encantaría volver a jugar con él.

¿Beneficiaría su rendimiento?

La presencia de buenos jugadores siempre me hace mejor a mí y a todos como en el Barcelona.

¿Cree que Tévez, ahora afuera del plantel, pagó el precio de errar el penalti contra Uruguay en la Copa América?

No, no creo que Carlitos no esté porque erró el penal. Le pasó a él como me podría haber pasado a mí o a cualquiera. Lo que pasó, pasó, se dio así. Si no está acá o volverá a estar, es cosa del técnico, pero no tiene que sentirse culpable, porque no es así.

¿Disfruta más ganándole a Real Madrid o a Mourinho, con quien ya se formó un duelo aparte?

Disfruto ganando los partidos, sea el Real o quien sea. Con Mourinho no tengo nada, es un técnico y nada más.

Verón vuelve a la selección y en el futuro se habla la posibilidad de que sea el mánager. ¿Le gusta ese cargo? ¿Lo cree necesario?

No sé lo que le pasará a La Bruja por la cabeza. No puedo hablar por él, pero si tiene el pensamiento de querer ser mánager, para mí sería espectacular. Quién mejor que él, que conoce la selección porque estuvo mucho tiempo en ella y sabe cómo se maneja todo desde adentro.