
Gianni Infantino, presidente de la FIFA.
Foto: EFE - CHRIS TORRES
La verdad es que el negocio del fútbol es tan redondo como el balón con el que se juega en cada cancha del mundo. Mientras no haya un partido en desarrollo, los hinchas de este deporte señalamos con la misma vehemencia con que alentamos lo que parece desnaturalizar el juego o lo que afecta a la esencia misma de una actividad popular que cada vez pierde más este carácter. Sin embargo, una vez vuelven los 90 minutos, por la misma pasión y el embrujo que despierta, terminamos olvidando o legitimando aquello que criticamos. Es como si la emoción...
