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El capitán de navío Héctor González es el comandante del buque ARC Gloria. Mientras navega hacia Massachusetts recibe en la mitad del mar a El Espectador.
Lidera a 151 tripulantes, incluidas 19 mujeres, en el crucero de instrucción naval. Para todos, palabras como “Toldilla, viraje por avant, bracear las vergas o desaferrar una vela”, forman parte del día marinero con sus noches. Además de ver los partidos de la Selección Colombia en el mar, juegan fútbol navegando.
El buque escuela ARC Gloria zarpó desde Cartagena el 28 de abril. Tras su paso por territorio estadounidense, el velero puso rumbo hacia Quebec, en Canadá, donde permanecerá del 23 al 26 de julio para continuar con su travesía como el embajador de Colombia en los mares del mundo.
Capitán González, ¿en este momento dónde se encuentran navegando?
Estamos navegando rumbo a la bahía de Massachusetts para prontamente arribar a puerto.
¿Cómo está conformada la tripulación del buque escuela ARC Gloria?
En total, con tripulación y alumnos, somos 151 personas, de las cuales vienen seis oficiales femeninas y 13 guardiamarinas. Todos representamos a Colombia, su Armada y la protección del azul de la bandera.
Tiene usted una gran responsabilidad como comandante del buque, ¿qué balance me puede dar de estos meses de crucero?
Es una misión bastante importante en la Marina. Continuar el proceso de formación de nuestros futuros oficiales a bordo del buque de entrenamiento, nuestro embajador flotante; aquí ellos ven la parte práctica de lo que han aprendido en las aulas. Paralelamente a eso, en los diferentes puertos del mundo llevamos el país, su cultura y todo lo que representa ser colombiano.
Hablemos de fútbol y qué ha significado la selección de Colombia para ustedes a la distancia?
Nosotros, como buenos colombianos, somos amantes del fútbol y hemos buscado el espacio en la toldilla del buque de poner una vela y un proyector y ver el Mundial, los partidos de Colombia. Han sido días especiales, días de festividad en los cuales todos nos colocamos la camiseta de Colombia y apoyamos a nuestra selección desde este espacio en el mar, y con la misma emoción por el fútbol. De los demás partidos, algunos han sido complicados, vistas las limitaciones que tenemos con el internet durante la navegación.
Esa pasión va más allá, capitán. ¿Organizan torneos de fútbol navegando? ¿Cómo son esos partidos?
[Sonrisas]. Sí, lo es, y es algo que forma parte de nuestras tradiciones deportivas. En la popa del buque montamos una malla e hicimos un torneo relámpago entre los diferentes departamentos del buque, y así vivimos la fiebre del fútbol navegando. Aquí le llamamos un torneo de «bola de trapo», y seguro haremos muchos más.
¿Dónde fue ese primer torneo?
Estábamos pasando cerca de las Bahamas.
Y, cuando era cadete hace ya varios años y se embarcó en el ARC Gloria, ¿jugó fútbol en la toldilla?
Sí, Pedro, siempre he sido un amante del fútbol. En la Escuela Naval lo practicaba y aquí lo hacía cuando era cadete. Estoy hablando del año 2000, cuando tuve la oportunidad de estar embarcado como cadete. Jugábamos igual que hoy, cuatro contra cuatro, y siempre ha sido una emoción disfrutar del fútbol, y aquí en nuestro embajador flotante, más aún.
Ustedes han visitado varios puertos en esta travesía. Juegan fútbol en tierra como si fuera un mundial, pero de marinos.
Este año y en este crucero, en los seis puertos que llevamos, ha sido la fiebre del fútbol en su máximo esplendor. Empezamos en Curazao con un torneo de fútbol donde competimos sanamente entre tripulaciones con Perú, Uruguay y España.
Después llegamos a Nueva Orleans y se hizo exactamente lo mismo. Tendremos otro encuentro en la ciudad de Boston con la participación de los 18 países que, con sus veleros, están en el Sail 250, que conmemora 250 años de independencia de Estados Unidos.
La disciplina naval es estricta, al igual que la de un equipo de fútbol. ¿Qué paralelo encuentra entre el silbato de un árbitro y el pito marinero, esa parte del uniforme de toda la tripulación del buque escuela?
El silbato marinero es el que nos da a nosotros la facilidad de poder comunicarnos y dar órdenes en el mar. Cuando tenemos vientos por encima de los 25 nudos, no podemos dar una orden a viva voz por la agudeza, precisamente para que se escuche en la proa o en la popa. A bordo, todos los tripulantes tenemos 85 pitadas; cada persona tiene un nombre a través del pito o silbato.
En este momento, mientras estamos en esta entrevista, estoy en el alerón de estribor del buque y estoy viendo en la proa que un contramaestre está dando una orden de pito para que suban dos alumnos a desaferrar una vela.
Creo yo que la similitud con un partido de fútbol es que, cuando pita el árbitro, es como una atención para que todo el mundo esté pendiente de qué dice o qué significa esa pitada, y aquí pasa lo mismo.
En el fútbol, el trabajo en equipo es vital. ¿Cómo se traduce eso en la navegación de un buque de vela?
La similitud la veo en los virajes. Cuando estamos dando velas solamente, y vamos a hacer un viraje por avante o un viraje en redondo, se necesita de los 151 miembros que vamos a bordo estén completamente sintonizados y sincronizados.
Porque si vamos a hacer un viraje por avante, necesitamos que, al mismo tiempo de una orden de pito, estén cobrando las maniobras, estén braceando las vergas y estemos pasando la botavara con nuestra cangreja de un costado al otro.
Si los 151 no estamos sintonizados haciendo lo mismo, no lo logramos. Si el director técnico, cuando les da una orden, no la cumplen en el campo, pues pierden. Nos pasa exactamente lo mismo.
Hablemos de las camisetas y sus colores en la tripulación.
Este año quisimos cambiar un poquito, precisamente por la fiebre del fútbol, y tenemos amarillo, azul y rojo, y lo hicimos por guardias. La primera guardia es amarilla, la segunda es azul y la tercera es roja.
Estamos aproximadamente a 15 días de iniciar nuestra semana deportiva y lo vamos a hacer por guardias. Entonces, cada guardia tiene una misionalidad en este momento con sus camisetas y es ganar el trofeo de la semana deportiva, donde tenemos seis disciplinas.
Y está el fútbol, me imagino. ¿Y todo en el mar?
Por supuesto, vamos a jugar fútbol, vamos a realizar alada de cabo, maniobras de marino de acero, a jugar baloncesto, vamos a jugar sóftbol con la mano también —que la gente pensará: «¿Y eso cómo se hace?»—; disponemos los espacios en el buque. También tendremos juegos de mesa y vamos a premiar al final a los ganadores.
Hay un momento muy especial en los partidos y es cuando se canta el himno de cada país, y más el nuestro. Usted tiene algo muy parecido: ¿los cadetes ingresan a puerto internacional cantando desde las vergas con sus camisetas de colores?
Es una emoción muy, muy grande. Llevo en mi vida 20 años a bordo de los buques y es mi sexto año a bordo del ARC Gloria. Y este es un crucero especial porque vamos a ir a 13 países; es la primera vez en la historia que el buque va a tener 18 puertos extranjeros.
¿Y por qué te inicio hablando de esa manera? Porque ya llevamos seis y en cada uno sucede exactamente lo mismo. Nuestros alumnos en ceremonia por alto cantan a viva voz y ver la emoción de nuestros connacionales en el muelle cantándolo de la misma manera, viendo nuestro pabellón de 18 metros y los alumnos que son el futuro de nuestro país cantando al mismo tiempo, es algo que es indescriptible. Como en el fútbol, tenemos el himno y la bandera.
Creo que cada vez que lo canto, en el caso particular, sigo sintiendo lo mismo que genera este orgullo de representar a nuestro país.
¿En su bitácora dónde estarán el próximo 19 de julio, día de la final de la Copa del Mundo?
Vamos a ver el partido de la final del Mundial desde el buque, cruzando la línea quizás entre Estados Unidos y Canadá. Será un buen momento de fútbol.
¿Y debo preguntarle por el 20 de julio, fiesta nacional?
Ese día vamos a tener una ceremonia de ascenso de unos oficiales y nos vamos a alistar para llegar el 24 de julio también a la fiesta de nuestra Armada Nacional en el puerto de Quebec.
¿Qué decirles desde el mar a los jugadores de la Selección Colombia que, como usted, representan al país y los vio en la mitad del mar?
Sí, primero, es un grupo de guerreros que llevaron con orgullo uno de nuestros símbolos patrios más bonitos, que es la camiseta, y representan para todo el país ese símbolo de unidad.
Verlos jugar y el sentimiento con el que ellos cantan el himno también nos genera a nosotros, como compatriotas, un símbolo de admiración por nuestro país y para los que estamos fuera y lo que representaron.
Sabemos en este momento que lo hacen con mucho cariño, con mucho coraje, y sabemos que representan a los 55 millones de colombianos, así como lo estamos haciendo nosotros, los 151 miembros de la tripulación en los mares del mundo y en los 18 puertos que vamos a visitar.
Capitán, ¿cuál es el mejor recuerdo que ha tenido hasta este instante en su crucero?
Lo primero, la ceremonia de zarpe de Cartagena. Después de una misa que hicimos con todas nuestras familias, donde nos dieron la bendición y nos desearon tener un crucero satisfactorio, eso fue hermoso.
El puerto más esperado es el poder llegar con satisfacción nuevamente a casa en unos meses y llevarles a nuestro país estos muchachos con una tula marinera llena de experiencias.
Lo despido deseándole buen viento y buena mar, no sin antes preguntarle por su favorito en esta Copa Mundial de la FIFA.
Esa pregunta nos la hemos hecho en la cámara de oficiales mientras navegamos, y hemos hecho la polla mundialista varias veces, y ya le aposté, en el caso particular, a Francia.
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