
España y Argentina, los campeones continentales, se verán las caras en la final.
Foto: El Espectador
“Cuántas veces me mataron, cuántas veces me morí. Sin embargo, estoy aquí, resucitando”. La voz de Mercedes Sosa volvió a encontrar sentido para la selección de Argentina, que volvió a levantarse ayer cuando el mundo la daba por vencida.
Lo hizo otra vez. Como tantas veces en este Mundial. Como si hubiera una fuerza invisible que la empujara hacia adelante cada vez que queda contra las cuerdas. Inglaterra la tuvo al borde del abismo durante más de media hora, la vio caer con el gol de Anthony Gordon y creyó que, al fin, la historia cambiaría.
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